En un contexto donde la agricultura y la producción rural son el pilar de la economía local, la necesidad de fortalecer al campesino se vuelve imperativa. Recientemente, durante un encuentro en Zipaquirá, varios actores del sector agropecuario discutieron la importancia de las capacitaciones y la certificación de fincas. La falta de conocimiento y recursos ha llevado a que, de cientos de predios, solo unas pocas fincas estén certificadas, lo que limita el acceso a mercados más amplios y rentables.

Los campesinos, a menudo indiferentes ante la certificación, deben comprender la relevancia de este proceso para mejorar sus prácticas productivas. Las entidades gubernamentales, como el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), juegan un papel crucial al ofrecer capacitaciones y asesorías en sanidad agropecuaria. Sin embargo, es esencial que estas ofertas sean solicitadas y adecuadas a las necesidades específicas de cada comunidad.

Asimismo, se debate la importancia del registro de predios, equiparando este proceso a registrar a un hijo al nacer; ambas acciones garantizan derechos y acceso a oportunidades. Las intervenciones de representantes gubernamentales durante la reunión destacaron el deseo de crear un entorno donde el joven rural y las mujeres campesinas puedan ver el campo como una vía viable de desarrollo.

En conclusión, la articulación entre el gobierno y los campesinos es fundamental para transformar la realidad del sector rural. Solo a través de una colaboración efectiva y un enfoque en la capacitación y el registro, se puede aspirar a un futuro donde el campesino no solo sobreviva, sino que prospere, contribuyendo significativamente a la economía general del país.







