Durante un operativo de alta precisión que pone al descubierto las sombras del maltrato animal en Colombia, la Policía Nacional, a través de la Dirección de Carabineros y en coordinación con la Fiscalía General de la Nación, desmanteló una sofisticada red transnacional dedicada a las peleas clandestinas de perros. La intervención, realizada en una zona rural del municipio de La Calera, dejó como saldo la captura de 13 personas, confirmando que lo que parecía un evento aislado era, en realidad, un engranaje de un lucrativo circuito internacional.
“El dolor se convirtió en espectáculo y la violencia en negocio internacional”, señaló la Fiscalía General de la Nación a través de sus redes sociales. El ente acusador, expuso que el grupo utilizaba ejemplares de raza Pit Bull para enfrentamientos brutales, transformando la crueldad en un espectáculo de apuestas ilegales. Los investigadores evidenciaron que la red operaba mediante plataformas digitales y grupos cerrados en redes sociales, donde coordinaban la logística de los eventos y transacciones económicas que podían superar los 1.000 dólares por apuesta.

De los 13 detenidos, nueve son ciudadanos extranjeros, lo que refuerza la tesis de las autoridades sobre el carácter transnacional de esta organización. El director de Carabineros y Protección Ambiental, Carlos Germán Oviedo, calificó este resultado como un golpe certero contra una estructura criminal que lograba un alto flujo de dinero ilícito a expensas del sufrimiento animal. “Con este resultado seguimos golpeando las redes criminales que promueven el maltrato animal”, dijo.
No se trataba de encuentros fortuitos; los capturados desempeñaban roles definidos que incluían desde la convocatoria de asistentes hasta el manejo de la “banca” de apuestas, operando bajo un estricto velo de clandestinidad para evitar el radar de la justicia. Según la intervención del Fiscal de caso durante la audiencia, expusó que las asistentes quienes, estaban como espectadores, financiaban las operaciones a través de un pago previo que oscilaba entre 200 y 300 mil pesos, que hacían posible el sostenimiento de toda la estructura clandestina.
Durante el procedimiento, se encontraron dos caninos muertos producto de las peleas, 12 caninos fueron rescatados, pero se encontraban en condiciones críticas. Cuatro de ellos serían utilizados como carnada. Los implicados, fueron imputados por los delitos de muerte animal y lesiones que menoscaben la salud o integridad física de los animales, ambas conductas agravadas. Según la Fiscalía General de la Nación, los cargos fueron aceptados y, hasta el momento, dos de los procesados recibieron medida de aseguramiento privativa de la libertad. Uno de ellos, en centro carcelario y otro en su lugar de residencia.





