La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) emitió, durante la mañana de este martes, una alerta nacional tras confirmar que, durante el año 2025, al menos 93 animales silvestres perdieron la vida en accidentes de tránsito en los corredores viales de su jurisdicción. En el marco del Día Nacional de la Fauna Silvestre, la entidad advirtió que esta cifra representa solo una fracción de la problemática real debido al subregistro de casos, instando a los conductores a adoptar medidas de precaución urgentes para frenar la pérdida de biodiversidad en puntos críticos del territorio.
El informe técnico de la CAR identifica a las regionales de Gualivá, Rionegro, Sabana Centro y Tequendama como las zonas con mayor incidencia de estos eventos, dada la peligrosa proximidad entre las carreteras de alto flujo y los ecosistemas naturales. Entre las especies más vulnerables se encuentran las zarigüeyas, los zorros cangrejeros y diversas clases de serpientes, animales cuya presencia es vital para funciones ecológicas como el control de plagas y la dispersión de semillas.

Los datos más recientes resultan preocupantes para las autoridades ambientales, pues tan solo en el mes de enero de 2026 ya se han reportado 11 muertes adicionales, lo que indica que la tendencia se mantiene al alza en tramos específicos como Funza – Siberia, La Vega – Sasaima y la Ruta del Sol. “Nuestra alerta por la protección de la fauna se mantiene en este 2026 pues solo durante el mes de enero se registraron 11 casos de animales atropellados en las vías del territorio, una cifra que evidencia que esta problemática persiste y que requiere del compromiso de todos los actores viales para proteger la biodiversidad”, afirmó Magdala Iregui Quevedo, directora técnica de Biodiversidad.
Ante este escenario, la dirección técnica de Biodiversidad de la corporación ha iniciado el reforzamiento de señalización especializada y la implementación de estrategias de conservación que buscan mitigar el impacto del desarrollo vial sobre el hábitat natural. Iregui Quevedo enfatizó que la protección de estos individuos no depende únicamente de la infraestructura, sino del compromiso ético de quienes se desplazan por estas rutas, recordando que cada vida perdida desequilibra el entorno natural de la región. El llamado final de la autoridad ambiental hacia la ciudadanía es claro: reducir la velocidad y mantenerse alerta bajo la premisa de que en la vía también hay vida y su preservación es una responsabilidad compartida.







