CÚCUTA, COLOMBIA – Norte de Santander está de luto por la muerte inesperada de Tamá, un oso de anteojos (Tremarctos ornatus) que estaba a horas de ser liberado en su hábitat natural. El ejemplar, símbolo de esperanza para esta especie vulnerable, falleció durante el traslado aéreo al Parque Nacional Natural Tamá, víctima de dificultades respiratorias.
Tras años de rehabilitación, Tamá representaba un hito en la conservación colombiana. El operativo, coordinado por Parques Nacionales y expertos, buscaba devolverlo a las montañas, pero complicaciones durante el vuelo frustraron el sueño. A pesar de la atención inmediata y reanimación, no sobrevivió.
“Es un golpe devastador; no alcanzó la libertad por la que tanto luchamos”, lamentó un técnico involucrado.
Las autoridades, incluyendo CORPONOR, iniciaron una investigación: necropsia para determinar causas (posible estrés o condición previa) y revisión de protocolos. La pérdida de este macho reproductivo afecta la diversidad genética regional.
Como “guardián de los páramos”, el oso andino es clave para ecosistemas hídricos y dispersión de semillas. La tragedia de Tamá recuerda los retos de la conservación en Colombia.

Esto ocurrió en horas de la tarde, durante el vuelo en el que iba con personal médico calificado y con el respectivo seguimiento, durante los intentos de aterrizaje, nos enfrentamos a condiciones meteorológicas adversas que obligaron al equipo a tomar la decisión de retornar al aeropuerto de Cúcuta Camilo Daza para salvaguardar la vida de Tamá y el equipo humano que acompañaba el traslado y sus cuidadores durante estos 11 años.
En el regreso Tamá desafortunadamente dio signos de dificultad respiratoria que fueron atendidos oportunamente, sin embargo Tamá lastimosamente no dio las respuestas a la atención médica prestada, la cual incluyó prácticas de reanimación que no dieron resultado y tuvimos el dolor de perder a Tamá en busca de la libertad.
Frente a este suceso ya en el aeropuerto Camilo Daza ser hicieron los respectivos acercamientos con las autoridades ambientales para definir de manera conjunta el proceso a seguir ante esta dolorosa situación.
Tamá inició el proceso de liberación ayer 16 de diciembre y durante el recorrido fue monitoreado por un equipo técnico especializado en vida silvestre, sin presentar señales de alerta o complicaciones de salud. Nuestro oso andino había sido evaluado previamente por personal especializado, cumpliendo los protocolos establecidos para su manejo, rehabilitación y liberación, conforme a la normatividad ambiental vigente.
Lamentamos profundamente este hecho que entristece hoy al país y expresamos nuestra solidaridad frente a la sensibilidad que genera la protección y conservación de la fauna silvestre. Para PNNC y Fundación Parque Jaime Duque, cada vida es valiosa y este desenlace ocasiona profunda tristeza al equipo de las entidades, las organizaciones comprometidas en su rehabilitación, traslado, liberación que genera reflexiones y aprendizajes.
Este proceso se venía consolidando hace tres años siguiendo los protocolos, evaluaciones médicas y seguimiento constante junto a los equipos del Santuario del Oso de Anteojos, la Fundación Wii, la CAR Cundinamarca, Corpoguavio, Corponor e Inparques Venezuela.
Reiteramos a la opinión pública que todos estos procesos se desarrollan bajo estrictos criterios técnicos, éticos y científicos, priorizando siempre la integridad y el bienestar de los animales en este caso: Tamá.
Agradecemos a todas las personas, a entidades, medios de comunicación y comunidades cercanas al Parque Nacional Natural Tamá que creyeron como nosotros en este proceso, al cual le invertimos mucho tiempo y amor. Tamá unió a muchos corazones en todo el país y sigue siendo un símbolo de la libertad que merece nuestra fauna silvestre. Estamos convencidos de que trabajar juntos y determinadamente en la conservación vale la pena, aunque los resultados no siempre sean los deseados.








