Con apoyo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el Ministerio de la Igualdad y Equidad, la Alcaldía de Quibdó, y la Agencia Sueca de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Asdi), la Asociación de Parteras de Chocó ASOREDIPAR inauguró el primer espacio en el país que reconoce y dignifica los saberes ancestrales de las parteras como patrimonio vivo de la nación y parte fundamental del sistema de cuidado.
Según la OIT, ASOREDIPAR Chocó agrupa hoy a más de 1.500 miembros, en su mayoría mujeres afrodescendientes e indígenas. Se extiende por 30 municipios del Chocó y es reconocida como un faro en territorios apartados donde son ellas quienes pueden brindar la primera respuesta ante un parto. “Las parteras hemos sido invisibles para la sociedad, pero siempre hemos estado ahí, trayendo niños al mundo”, recuerda Shirley Maturana, coordinadora de ASOREDIPAR Quibdó.

Para el Ministerio de la Igualdad, de acuerdo a su comunicado de prensa: “La Casa de Partería nace como respuesta a una deuda histórica con las comunidades del Pacífico colombiano, donde las parteras han sostenido la vida durante generaciones, especialmente en contextos de ausencia institucional. Ahora, sus prácticas tradicionales contarán con un lugar digno, dotado y articulado al sistema de salud, para garantizar partos seguros, respetuosos y con pertinencia cultural”.
En el Chocó, las cifras de mortalidad materna han estado históricamente por encima del promedio nacional y según cifras oficiales, el 11,6 % de los partos en 2024 fueron atendidos por parteras, lo que ubica a Chocó como el cuarto departamento del país con mayor participación de este oficio ancestral.

Por lo que la OIT, con recursos de la Asdi y en alianza con el Ministerio de Igualdad y Equidad, acompañaron a ASOREDIPAR Quibdó en un proceso de fortalecimiento organizativo como parte del Sistema Nacional de Cuidado del país. “Permítanme subrayar el papel crítico y amplio de las parteras. Ellas no sólo salvan vidas en el momento del parto, sino que también previenen y promueven la salud sexual y reproductiva a lo largo de toda la vida. Por eso, es esencial que la profesión tenga estatus, reconocimiento y liderazgo en nuestras sociedades”, dijo Gisela Strand, especialista en Políticas de Igualdad de Género de Asdi.

Para lograr la formalización, aplicaron metodologías de economía social y solidaria que permitieron planear un Centro de Atención Integral de Partería Ancestral, que hoy se materializa en la primera Casa de Partería del municipio de Quibdó. En la que según la OIT, “allí no solo se brindará atención durante el embarazo y postparto con el Cuidado de los 1.000 días, sino también formación para nuevas generaciones de parteras semilla, talleres comunitarios sobre salud sexual y reproductiva, lactancia materna y prevención de violencias, así como la promoción de las Farmazoteas familiares, pequeños viveros medicinales que refuerzan la autonomía sanitaria y económica de estas trabajadoras esenciales”.
De esta manera, el ministerio anunció que este es el primer paso de una red nacional de Casas de Partería en distintos territorios del país, especialmente en regiones con alta presencia de comunidades afrocolombianas, indígenas y campesinas, y así construir un sistema de cuidados con pertinencia cultural y territorial, que reconozca la diversidad de prácticas y saberes.







