La movilidad entre Sabana Centro y la capital del país se prepara para una transformación histórica. La ministra de Transporte, Maria Fernanda Rojas, anunció oficialmente el impulso definitivo al proyecto ferroviario Bogotá-Zipaquirá, una obra que promete reducir a solo 40 minutos un trayecto que hoy le cuesta a los ciudadanos hasta cinco horas diarias de vida en medio del tráfico y hasta 11.500 en un pasaje de flota.
Con una inversión conjunta que alcanza los $15.4 billones de pesos, el Gobierno Nacional y la Gobernación de Cundinamarca buscan saldar una deuda histórica con la calidad de vida de millones de trabajadores y estudiantes que se desplazan diariamente por el corredor norte.
Un salto del siglo XIX a la modernidad
En su anuncio, Rojas recordó que la historia ferroviaria de la región no es nueva. Ya en 1898, el silbato del tren resonaba en Zipaquirá, transportando comercio, cultura e incluso a figuras ilustres como Gabriel García Márquez. Sin embargo, tras la decisión política de los años 50 de priorizar el transporte por carretera sobre las vías férreas, el sistema colapsó.
“En los años 50 alguien tomó la pésima decisión de matar los trenes para meternos a todos en buses. Perdimos las vías y ganamos trancones”, señaló Rojas desde el lugar donde se proyecta el nuevo trazado. “Por fin, por donde estoy parada, va a pasar un tren moderno”.

El nuevo sistema ferroviario no solo destaca por su velocidad, sino por su capacidad técnica y sostenibilidad ambiental: tendrá un trazado de 49 kilómetros de vía férrea. Una capacidad de más de 900 pasajeros por tren, una infraestructura con 17 estaciones estratégicas y una integración que tendrá una conexión multimodal con los sistemas de transporte existentes en Bogotá.
La financiación del proyecto cuenta con un respaldo donde el Gobierno Nacional aporta $12.2 billones, mientras que la Gobernación de Cundinamarca garantizó otros $3.2 billones. A pesar del avance financiero y la voluntad política expresada por el Gobierno Nacional y el departamento, la ministra Rojas fue enfática en señalar la pieza que falta en el rompecabezas: el compromiso del Distrito. “La voluntad política existe. Ahora solo falta una cosa: que la Alcaldía de Bogotá, que aún no lo ha hecho, se suba al tren”, afirmó la funcionaria.
La recuperación del tren se presenta como una misión de dignidad para quienes diariamente enfrentan la congestión vehicular. Bajo la consigna “Que arranque el tren”, el Ministerio de Transporte busca liderar este renacimiento ferroviario que, más allá de los rieles, representa la recuperación del tiempo y la productividad para los habitantes de la Sabana.






