Heredero es todo un caballero, solo existe una palabra para definir a esta nueva estrella de la música colombiana que vino a cerrar el día del campesino en Tocancipá. Feizar Orjuela mejor conocido como Heredero no llegó en Toyota, ni en un bus negro con vidrios polarizados con su rostro en el costado, el hombre y sus músicos arribaron en una regularmente conservada buseta verde con su nombre pegado en letras blancas muy parecidas a la cartulina, se subió a la tarima cantó su repertorio repitiendo algunos éxitos y presentando las nuevas canciones, nunca se tomó un “güaro” ni le pidió al público brindar con botella en mano, lloró al interpretar “Martha” canción que recuerda a su madre y dejó mensajes de unión en torno al campesino.

Las familias de la región que llegaron en masa a la villa olímpica de Tocancipá, estallaron en jubilo, se abrazaron, bailaron uno que otro merengue carranguero (ese fue el nombre que nos dieron del género) y corearon las letras de esa hermosa música de carranga qué todo cundiboyacense traemos en los genes, esas letras dulces que hablan del amor y la picardía, las canciones que nos hicieron comprar cotizas para bailar en las izadas del colegio al compás de la cucharita, de Julia, Julia, o la china que yo tenia.

No queremos ser ofensivos de ninguna manera con el género popular o el reguetón, pero si me piden ir a un concierto atiborrado de gente con mi familia y seres queridos, ojalá y me inviten a un concierto de carranga con este caballero, porque esta música la traemos en la sangre y en la sopa de cúbios, señoras y señores… De esa música todos somos “herederos”.







