En el hermético y altamente competitivo mundo de la reproducción asistida animal, pocos nombres logran resonar con la fuerza con la que lo ha hecho Raquel Ochoa. El reconocimiento Peter W. Farin Student Scholarship otorgado por la International Embryo Technology Society (Sociedad Internacional de Tecnologías de Embriones), es un reconocimiento que la sociedad otorga a estudiantes de posgrado que demuestran una excelencia académica sobresaliente y un potencial innovador en el campo de las tecnologías embrionarias.
Nacida en Envigado, Antioquia, y con tan solo 24 años, Ochoa se ha convertido en uno de los nuevos referentes de la ciencia colombiana, además de ser un ejemplo para muchas mujeres que ven en la ciencia un proyecto de vida. Cuenta en una entrevista que le realizó El Colombiano, que la idea inició en Inglaterra donde Ochoa trabajó para una clínica de reproducción. Al regresar a Colombia, en 2024, próxima a graduarse, decidió aplicar lo aprendido. En agosto de 2025, envió el abstract del estudio que hizo en los laboratorios de la Universidad CES, y al finales de enero de 2026, estaba viajando a Panamá para presentar su proyecto en el encuentro anual que realiza la IETS. Allí, con más de 700 especialistas, Raquel fue la ganadora.

El trabajo de Raquel se centró en los procesos de producción in vitro de embriones en animales, una técnica que permite el estudio embrionario en condiciones controladas de laboratorio, un aspecto poco estudiado en Colombia. Su enfoque permitió entender mejor la viabilidad celular, un factor crítico para mejorar las tasas de preñez en bovinos, lo que tiene un impacto directo en la seguridad alimentaria y la eficiencia genética. “Este tipo de semen tiene una característica y es que tiene una pobre calidad al ser descongelado, entonces buscamos fortalecer y optimizar dichos procedimientos mediante el análisis de variables biológicas y técnicas que influyen en la formación, calidad y viabilidad de los embriones”, dijo Ocha a Ciudad Sur.

El triunfo de Raquel Ochoa es un recordatorio de que la ciencia en Latinoamérica tiene el nivel necesario para liderar conversaciones globales. Para la Sociedad Internacional de Tecnologías de Embriones, este galardón reafirma su compromiso con la diversidad y el talento emergente. Para Colombia, Raquel es la prueba de que el campo y el laboratorio, cuando se unen con disciplina, pueden alcanzar la cima del reconocimiento científico mundial.

“Me sentí muy feliz porque para mí este premio es la prueba de que todo va en el trabajo porque trabajamos muy duro. Tuvimos muy poco tiempo y muchas limitaciones, tanto de recursos como de materiales, porque hacer investigación en Colombia no es fácil. Por eso fue tan gratificante que nuestro laboratorio quedara en primer lugar, compitiendo con algunos de los laboratorios más grandes del mundo”, dijo Ocha a El Colombiano.







