El Concejo Municipal de Zipaquirá se erige no sólo como un centro de gestión y debate político, sino como un símbolo del patrimonio arquitectónico de Colombia. Construido entre 1927 y 1929 por el ingeniero Carlos José Lascano Berti, el edificio se destaca por su estilo republicano francés, que armoniza con la rica historia de esta ciudad.
El que ingresa al recinto es recibido por un salón de sesiones de estilo neobarroco francés, un espacio que evoca la elegancia de los siglos XV y XVI, cuando los reinados de Luis XV y Luis XVI daban forma al arte y la cultura de Europa. Este diseño distintivo no solo lo hace diferente de otros salones municipales del país, sino que también refleja la importancia histórica de Zipaquirá, que en periodo prehispánico fue conocida como Chicaquicha.

Una de las singularidades del salón del Concejo es la calidad de las obras que lo adornan. Entre ellas se encuentra un óleo del zipaquireño que llegó a la presidencia entre 1974 y 1976: Santiago Pérez.
Carlos Riaño, aficionado por conocer y promover la historia del municipio, destaca tres reliquias del recinto: “el escudo de la República de la Nueva Granada del Concejo Municipal del Cantón de Zipaquirá; la Ordenanza de 1993 por la cual se le rinde un homenaje al historiador zipaquireño Luis Orjuela; y, una acta particular de la independencia de Colombia”. Esta última conocida como Acta de la Revolución del 20 de julio de 1810.

Al respaldo de la parte donde normalmente se sienta la mesa directiva del Concejo, se encuentra también un óleo donde posa “El Libertador”, Simón Bolívar, en la cumbre de los Andes, enmarcado por dos atlantes que no solo sostienen en sus hombros el escudo de Colombia, rodeado además por la escultura de dos niños pequeños, sino que se resaltan en sus manos coronas de laurel de color dorado, simbolizando la libertad. Estos toques artísticos, junto a otras reliquias históricas, dan al espacio un aire de reverencia y respeto por los acontecimientos que han marcado la historia del país.
Además, el Concejo alberga curiosidades que lo hacen aún más notable. Por ejemplo, un antiguo reloj -conocido como el “reloj de la discordia”- Este tiene su propia historia, siendo un artefacto que pasó de ser olvidado en el almacén donde se guardan las cosas dañadas e inservibles, hasta llegar a su ubicación actual, marcando las 9:44 para siempre. Así como las contundentes frases que adornan los cuatro costados del Concejo Municipal: “La voz del pueblo es la voz de Dios”, “La salud del pueblo es la ley suprema”, “La Ley es dura, pero es la Ley”, y “Libertad bajo la Ley”.

Este recinto, que comparte su origen con el creador de la Estación del Tren, es un monumento a la historia y a la cultura de Zipaquirá y Colombia. Su impresionante arquitectura, llena de detalles significativos y una rica narrativa, lo convierte en un destino imperdible para quienes desean conocer más sobre el patrimonio municipal







