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La guerra con el Perú que obró el milagro de unir a los colombianos

A propósito de la actual disputa y reclamación territorial por la isla Santa Rosa, entre Colombia y Perú, por la posesión de una isla fluvial en la frontera común, vale la pena recordar la última vez que se disputó una guerra entre los dos países. 

La guerra no declarada entre Colombia y Perú, también llamada “El conflicto de Leticia”, duró desde el 1.° de septiembre al 25 de mayo de 1933 y fue la primera y única contienda armada de nuestro país con otro país latinoamericano.

Foto: Archivo Nacional

La guerra es un capítulo memorable en la historia de Colombia, pero no por su carácter bélico, sino porque generó la máxima expresión de unidad nacional, fervor patriótico y solidario entre los colombianos, comparable tal vez a la que pudo haber expresado nuestro pueblo en los albores de la independencia.

Foto: El país apoyó a Olaya Herrera

La noticia de la invasión peruana a Leticia se conoció el sábado 17 de septiembre de 1932. En respuesta, el país se conmovió y se activó una ola de nacionalismo sin límites, de sólido respaldo al periodista, abogado y diplomático, presidente liberal Enrique Olaya Herrera, quien fue respaldado aún por los políticos conservadores, olvidándose la rivalidad y los grandes desacuerdos que los enfrentaban con sus rivales liberales.

En septiembre de 1932, Leticia fue invadida por los peruanos

Sin duda, la guerra con el Perú obró el milagro de unir a los colombianos, fenómeno que hoy quisiéramos se repitiera y que apenas se percibe pasajeramente cuando juegan nuestras selecciones nacionales de fútbol. Claro está que, dado el desencuentro actual entre Colombia y Perú, no quisiéramos que el costo de la unión perdida entre los colombianos sea tan alto como el que nos costaría otra guerra.

Foto: El conflicto de Leticia”: cómo fue la guerra entre Perú y Colombia por un pequeño territorio

El origen del conflicto en territorio de la triple frontera formada por las localidades de Leticia en Colombia, Santa Rosa en Perú, y Tabatinga en el Brasil, surgió el jueves 1.° de septiembre de 1932, cuando Leticia fue invadida por un grupo de peruanos que llegaron disparando, sin causarles heridas. 

La guerra llegó inesperadamente el 1 de septiembre de 1932, cuando 250 peruanos, mayormente civiles armados al mando del ingeniero Óscar Ordóñez y del alférez Juan Francisco La Rosa, se tomaron Leticia. En menos de una hora, los ocupantes  detuvieron al intendente, a su secretario, al jefe de aduanas, al corregidor, a un maestro, a tres funcionarios municipales y a dos particulares y a 19 colonos-policías colombianos. 

A las 9 de la mañana izaron la bandera del Perú frente a la casa de la Aduana. El presidente peruano, general Luis Miguel Sánchez Cerro, a pesar de tener dudas iniciales, prestó todo suapoyo a la invasión. Mientras tanto, el gobierno colombiano alistó y envió a 1.500 soldados para responder. 

“Sánchez Cerro morirá y Colombia vencerá”

Luego de la toma del territorio colombiano por las tropas peruanas, el general Alfredo Vásquez Cobo, ingeniero caleño, militar, político y veterano de La Guerra de los Mil Días, quien por entonces era candidato a la presidencia, se ofreció y fue encargado por el presidente Olaya Herrera, de comandar las operaciones militares que reconquistaron Leticia. 

Foto: Combate cerca de Leticia

El conservador Vásquez Cobo fue una especie de “candidato vitalicio” a la presidencia, pero nunca estuvo cerca.

El ministro de Guerra del gobierno Olaya era el capitán Carlos Uribe Gaviria, vital en el fortalecimiento del ejército con la adquisición de barcos y material militar, incluyendo ametralladoras y cañones, que gestionó en Europa, del general Vásquez Cobo.

El conflicto cubrió la cuenca del río Putumayo, en inmediaciones del municipio Puerto Leguizamo y la ciudad de Leticia, ubicada en la entonces Comisaría del Amazonas. 

La sociedad colombiana reaccionó al brote de violencia con un notable estallido de fervor patriótico. Miles de cartas de apoyo al gobierno de Olaya Herrera fueron enviadas a los medios de comunicación. Hasta la asamblea de Boyacá dijo presente y cambió el nombre del municipio La Paz por el de Paz de Río.

Mientras tanto, colombianos de todos los sectores  marcharon o salieron con pancartas y carteles en infinidad de calles y plazas de todo el país, cantaban el himno nacional y gritaban en coro: “Sánchez Cerro morirá y Colombia vencerá”. 

Grandes filas de gente en todo el país acudieron a donar lo que pudieron para comprar armas; argollas de matrimonio que pesaron casi 500 kilos, relojes, cubiertos de plata, pulseras, copas, prendedores, y todo cuanto tuviera un valor comercial útil a la causa.

92 soldados peruanos abandonaron sus armas y huyeron

Colombia estaba en desventaja, pero el general Vásquez Cobo consiguió una flota de barcos viejos en Europa y llegó con ellos en diciembre de 1932 al Amazonas. La Navidad en la población de El Encanto, fue dramática: ese 24 de diciembre, en lugar de ser una noche de paz, fue de guerra.

El 13 de febrero de 1933, acuatizaron 7 aviones con combustible, municiones, personal médico y 700 soldados. El 14, hubo lucha aérea y el 15 Colombia atacó a Tarapacá. En este combate, 92 soldados peruanos abandonaron sus armas y huyeron. También hubo enfrentamientos en Calderón, Isla de Chavaco, Yabuyanos, Río Algodón, Frente Nava y La Zoila. 

Entre los combates de Colombia y Perú, sobresalió el de Güepí. Los colombianos atacaron durante ocho horas a la guarnición peruana que resistió un tiempo, pero al verse acorralada, huyó. 16 de los atacantes murieron y 13 fueron heridos. Hubo 27 peruanos muertos, 14 heridos y 46 prisioneros. 

El 30 de abril fue asesinado el presidente Sánchez Cerro. en Lima. Su sucesor, el general Óscar Benavides, entonces se reunió en esa capital con el presidente electo de Colombia, Alfonso López Pumarejo (amigo suyo), y acordaron poner fin a las hostilidades.

Foto: Los presidentes Olaya y Benavides acordaron la paz.

Colombia entregó la guarnición de Güepí y la isla Chavaco, los prisioneros, el material bélico y unos aviones capturados. El 25 de junio de 1933, tras la retirada peruana, la guerra terminó y Leticia quedó en manos de la Liga de Naciones.

El 24 de octubre se pactó un armisticio y se iniciaron las negociaciones diplomáticas. El conflicto terminó con la firma del tratado de paz a través del Protocolo de Río de Janeiro, suscrito el 24 de mayo de 1934, que otorgó plena soberanía a Colombia sobre Leticia.

Así terminó el conflicto con el Perú, que logró el milagro de unir a los colombianos. Ojalá que, por causa del diferendo actual, no se llegue a una nueva guerra, pero sí, que nos unamos para bien de Colombia y de nuestras familias.

Foto: Nuevo diferendo por la isla Santa Rosa

Por la isla de Santa Rosa, nuevo pleito entre Colombia y Perú

En el diferendo actual, los gobiernos de Perú y Colombia adelantan una disputa territorial sobre un terreno en medio del río Amazonas. Aquellos reclaman como suya la isla de Santa Rosa, y Colombia plantea que es una comisión binacional la que debe decidir a quién le pertenece.

Por el momento, los ánimos parecen calentarse. El gobierno colombiano se desplazó a Leticia para conmemorar el 7 de agosto de 2025, los 206 años de la Batalla de Boyacá, que confirmó la independencia de Colombia, y los 215 años del Ejército Nacional. 

El significado de este acto fue dar una señal clara de soberanía y el mensaje de que “respetando el derecho internacional, se dialogará con el gobierno peruano”, para determinar a quién corresponde la soberanía de la isla Santa Rosa.

La isla fluvial de Santa Rosa es una formación surgida en el curso del río Amazonas, por un fenómeno natural, dados los cambios en el cauce del inmenso río. Que ha generado nuevas formaciones.

 Su aparición es posterior al señalamiento de islas realizado entre Colombia y Perú, en 1929. Por lo tanto, según el gobierno colombiano: “no ha sido concedida al Perú, y lo que se debe es adelantar un proceso de asignación de común acuerdo entre cancillerías”. 

A este planteamiento, el gobierno peruano generó el 4 de julio una nota diplomática rechazando los términos de las pretensiones colombianas. 

Y Colombia reafirma que los derechos legítimos de soberanía sobre la isla Santa Rosa deben ser resueltos mediante diálogo y acuerdo diplomático.



GUSTAVO CASTRO CAICEDO: Colombiano, Sesenta años como periodista. “Premio Nacional de Periodismo CPB Guillermo Cano, Mérito Periodístico a una Vida y Obra”, 2021. Autor de treinta y siete libros y coautor de nueve más. Administrador de Empresas. Director de Inravisión. Presidente de RCN Radio y del CPB. Vicepresidente del Directorio de la Organización Internacional de Defensorías de las Audiencias. Director de los Noticieros RCN Radio y Cinevisión. Columnista de El Tiempo y El País. Asesor del Instituto Anticorrupción de la Universidad del Rosario. Comisionado por los presidentes Virgilio Barco, Belisario Betancur y Ernesto Samper, para el Empalme de sus gobiernos en el área de las Comunicaciones.

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