La despensa agrícola de Cundinamarca busca redefinir la identidad de uno de los platos más emblemáticos de Colombia a través de sus cifras de producción. Según datos compartidos por el gobernador Jorge Emilio Rey en X, el departamento se ha consolidado como el quinto productor de fríjol bolo rojo en el país, solo superado por Boyacá, Huila, Tolima y Nariño, posicionándose como el principal proveedor del grano que se consume en la capital de la República. Con una extensión de 11.067 hectáreas sembradas y un rendimiento promedio de 1,86 toneladas por hectárea, la región alcanza una producción anual cercana a las 19.186 toneladas, lo que ha llevado al mandatario a afirmar que “los que comen bandeja paisa en Bogotá deben saber que es más cundinamarquesa que paisa, sobre todo por el fríjol”.
Los que comen bandeja paisa en Bogotá deben saber que es más cundinamarquesa que paisa, sobre todo por el fríjol. Y es que en Cundinamarca somos el quinto productor de fríjol bolo rojo del país, después de Boyacá, Huila, Tolima y Nariño. Nuestro departamento cuenta con 11.067… pic.twitter.com/D98YQJwTa5
— Jorge Emilio Rey Ángel (@JorgeEmilioRey) January 9, 2026
Esta soberanía alimentaria se concentra principalmente en los municipios de Gutiérrez, Cabrera, Fosca, Guayabetal y Ubalá, zonas donde la administración departamental ha intensificado el acompañamiento técnico a través de la Secretaría de Agrocampesinado. El enfoque actual de la Gobernación se centra en el fortalecimiento de las asociaciones rurales, destacando el trabajo con organizaciones como la Asociación de Mujeres Agroempresariales de San Luis (ASOMUAGRO). Mediante la incorporación de tecnología productiva y mejores prácticas agrícolas, se busca reducir las pérdidas poscosecha y garantizar la estabilidad en los ingresos de las familias rurales. “Aquí seguimos, trabajando para que el campo de Ubalá y de Cundinamarca sea más productivo, más organizado y con mejores oportunidades para quienes viven de él”, enfatizó Rey al referirse al impacto directo en 40 familias que actualmente integran proyectos de alta eficiencia en el cultivo del grano.

El crecimiento de la productividad en Cundinamarca no solo responde a la extensión de la tierra, sino a la eficiencia de los procesos sostenibles que han permitido mejorar la calidad del grano bolo rojo, variedad predilecta en el centro del país por su textura y sabor. Al respecto, el gobernador subrayó que el trabajo técnico permanente busca “ordenar los procesos productivos y fortalecer la capacidad de las asociaciones rurales”, consolidando así un modelo que permite que el rendimiento por hectárea de la región sea uno de los más competitivos del mercado nacional, asegurando que el plato que tradicionalmente se asocia a la montaña antioqueña tenga, en realidad, un origen profundamente cundinamarqués en las mesas bogotanas.







