Las Áreas de Protección para la Producción de Alimentos (APPA) son una figura de ordenamiento territorial en Colombia que se viene implementando en los últimos años en diferentes municipios del país, entre ellos Sopó, Cundinamarca, que ahora cuenta con 1.900 hectáreas protegidas.
La cuenta de X del Ministerio de Agricultura, publicó al respecto: “Las comunidades rurales de Sopó, ahora cuentan con una figura que protege sus suelos con gran aptitud agropecuaria. ¡Así avanza el Gobierno del presidente @petrogustavo en la protección de las zonas rurales como parte de su política de cuidado por la vida y el territorio!”
Según el documento técnico de declaratoria realizado por la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (UPRA), “las APPA son áreas destinadas para la producción de alimentos, las cuales deben estar ubicadas dentro de la frontera agrícola nacional y mantenerse en el tiempo, con el fin de contribuir en la garantía del derecho humano a una alimentación adecuada”.

El documento incluye una caracterización del contexto territorial, la producción de alimentos en el municipio y el ordenamiento social de la propiedad rural, que permiten conocer aspectos relevantes del territorio priorizado. En este caso, Sopó se presenta como un municipio fundamental en la producción agropecuaria de Cundinamarca. “Sopó enfrenta una creciente presión sobre sus suelos agropecuarios debido a la urbanización y al cambio de uso del suelo para actividades no agropecuarias. Este fenómeno incrementa el valor del suelo, dificulta el acceso a la tierra para la producción agropecuaria y fragmenta el territorio rural, debilitando su función productiva. Como consecuencia, se pone en riesgo la capacidad del municipio para sostener la producción de alimentos y preservar su sistema agropecuario. La declaratoria de Áreas de Protección para la Producción de Alimentos (APPA) es fundamental para garantizar la seguridad alimentaria y el derecho humano a una alimentación adecuada (DHAA) en un contexto de ordenamiento territorial que sea sostenible para el municipio”, se lee.
Y agrega, “en 2023, el municipio contaba con 386 ha cultivadas y una producción de 8.028 toneladas de alimentos, destacándose cultivos estratégicos como papa, lechuga, ajo y maíz, esenciales para el abastecimiento regional. Además, su sector pecuario es altamente productivo, con un inventario de 138.919 animales, lo que permitió generar 20,1 millones de litros de leche, 246,4 toneladas de carne de pollo y 32,8 millones de huevos. Esta oferta no solo sostiene la seguridad alimentaria local, sino que también abastece mercados importantes como Bogotá y Medellín, a donde se destinó el 54 % y 32 % de su producción, respectivamente. En 2023, la comercialización en mercados mayoristas creció un 7,9%, consolidando a Sopó como un actor estratégico en la red de abastecimiento nacional”.

La entrada en vigencia de la resolución que declara a Sopó como APPA se dio el pasado 20 de agosto. “En un trabajo articulado con la Alcaldía, la Corporación Autónoma de Cundinamarca, la CAR, se definió un área para este municipio que fuera una determinante del ordenamiento territorial que protegiera esos suelos, cuyas categorías agrológicas permiten garantizar una producción agropecuaria idónea”, resaltó José Luis Quiroga, viceministro de Desarrollo Rural del Ministerio de Agricultura.
La implementación de APPA está centrada en garantizar las actividades agrícolas, pecuarias, forestales, pesqueras y agroindustriales, siempre que se tenga en cuenta la sostenibilidad ambiental y garantizando otros derechos fundamentales del campesinado, de los pequeños, medianos y grandes productores, como es el tema de la conectividad vial, el acceso a educación y salud, el acceso a energías, entre otros.

Sin embargo, hay críticas de algunos sectores como el gremio ganadero, así lo dio a conocer el presidente ejecutivo de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegan), José Félix Lafourie a través de su cuenta de X hace unos meses. “¿Qué pasa si tengo un predio en una APPA, pero no quiero sembrar alimentos, sino flores, o establecer una cría de caballos, porque me gustan y son un buen negocio?,” escribió. “¿Qué pasa si una APPA establece limitaciones a la ganadería? No es imposible, dadas las narrativas tendenciosas en su contra: que es causante del cambio climático, que el uso de tierra en ganadería es improductivo y debería orientarse a sembrar alimentos -la preferida del presidente Petro-, o simplemente, que hay mucha tierra en ganadería”.
En definitiva, la metodología utilizada para identificar estas áreas, incluye criterios técnicos aplicados, el análisis de la información y una respectiva zonificación con restricciones de uso. En ese sentido, Quiroga asegura que “hay que mirar esta APPA como una gran oportunidad de que allí confluya la institucionalidad y el desarrollo en general para que estas poblaciones que están en los mejores suelos del país, que tienen además una necesidad de ser protegidos, pues también puedan desarrollar sus proyectos de vida, de manera sostenible, armónica y como una manera de garantía de desarrollo para todos ellos”.







