El ministro de salud Guillermo Alfonso Jaramillo recorrió el pasado 13 de marzo algunos municipios de la Sabana Centro para confirmar recursos destinados a infraestructura, dotación de quirófanos y nuevos servicios de especialistas.
En una jornada de supervisión y anuncios para Sabana Centro, el ministro de Salud confirmó una inversión destinada a transformar la capacidad hospitalaria de los municipios de Cajicá y Sopó. Las medidas buscan cerrar brechas en la atención primaria y descentralizar servicios de alta complejidad en esta zona de Cundinamarca.
Cajicá: Quirófanos y nuevas especialidades
Durante su visita a Cajicá, el jefe de la cartera de salud destacó la asignación de $6.264 millones destinados a dos proyectos clave de infraestructura y dotación. Esta inversión permitirá mejorar áreas como fisioterapia y laboratorio, además de la modernización del servicio de urgencias.

Sin embargo, el anuncio más relevante para los cajiqueños es la habilitación de nuevas especialidades que evitarán desplazamientos a otras ciudades. “El Ministerio apoyará la dotación completa para quirófano y la sala de recuperación”, señaló Jaramillo, subrayando que servicios de cardiología y fonoaudiología se sumarán a la oferta local. Con esto, según el Ministerio de Salud, el Gobierno Nacional suma un total de $11.227 millones invertidos en el municipio entre 2022 y 2026.
Sopó: apuesta por la salud mental y primaria
En Sopó, el recorrido se centró en el Centro de Salud operado por el Hospital Divino Salvador. Allí, el ministro anunció que la infraestructura será ampliada para dar paso a servicios especializados de psicología, psiquiatría y oftalmología, atendiendo la creciente demanda de salud mental en la región.
Según cifras reveladas por este ministerio, entre 2022 y 2025, Sopó ha recibido $3.251 millones, de los cuales la mayor parte ($2.538 millones) financia diez Equipos Básicos de Salud que operan directamente en el territorio. Además de la infraestructura, se evaluará la entrega de una torre de endoscopia y se confirmó la entrega de un vehículo de transporte asistencial valorado en $247 millones.

La inversión en ambos municipios no solo se limita a ladrillos y equipos; también incluye componentes sociales y de emergencia. En Sopó, por ejemplo, se destinaron recursos específicos para el programa PAPSIVI, certificación de discapacidad y más de $374 millones para la atención de urgencias de la población migrante.
Con estos movimientos, el Ministerio de Salud busca consolidar un modelo preventivo y resolutivo en Cundinamarca, garantizando que la tecnología médica de punta llegue a los hospitales municipales de la provincia.







