Luego de que el 26 de noviembre hiciéramos pública una denuncia de una rescatista anónima en la que se señaló inacción por parte del Instituto de Protección y Bienestar Animal de Cundinamarca (IPYBAC) frente a la situación de los perros ferales que habitan en el Embalse del Neusa, la Gobernación de Cundinamarca publicó un comunicado de prensa en el que responde diciendo que no es cierto que haya expansión de perros ferales en el Neusa y aclara que la mayoría de animales vistos pertenecen a fincas vecinas.
“Los estudios, caracterizaciones y visitas realizadas desde 2022 confirman que la gran mayoría de los animales observados en el parque provienen de fincas aledañas. Son perros domésticos que, al acercarse a los visitantes, pueden ser confundidos con ferales, aunque no responden a ese comportamiento ni corresponden a esa categoría biológica”, se lee.

La Gobernación también asegura que los ejemplares que sí son ferales, y de acuerdo a los informes de la Corporación Autónoma Regional (CAR), que es la entidad administradora del embalse, registra menos de 10 animales. “Los informes de la CAR y el seguimiento del IPYBAC registra menos de diez animales, ubicados principalmente en zonas boscosas de la vereda Laureles, un sector cerrado al público. Estos individuos mantienen conductas evasivas, no buscan interacción con las personas y no representan un riesgo para quienes visitan el embalse. Solo podría presentarse una reacción defensiva si alguien se acercara a una madriguera con crías, situación que no ocurre porque esas áreas no tienen acceso permitido”, agrega el comunicado.

Respecto a la inacción y falta de presencia institucional que afirmó la denunciante frente a la situación, la Gobernación destacó las diferentes jornadas que han realizado tanto de caracterización como de esterilización, entre otras. “Desde 2022, el IPYBAC, junto con la CAR, desarrolla un trabajo técnico continuo que incluye caracterización de fincas en un radio de dos kilómetros, instalación de microchips, desparasitación y educación comunitaria. Este proceso se ha complementado con más de 400 esterilizaciones en la zona del embalse. En 2024 se llevó a cabo una jornada ampliada de control poblacional en veredas cercanas para reducir el ingreso de perros domésticos al parque, una de las principales causas de la aparición de comportamientos ferales”, y que “en 2025, ambas entidades avanzaron en un plan específico para atender el caso de una perra con siete cachorros en Laureles. Debido a las condiciones del terreno, el uso de dardos anestésicos no era seguro, por lo que se instaló un corral de captura, actualmente en proceso de cebamiento con alimento suministrado por el IPYBAC. Una vez se logre la captura simultánea, los animales serán valorados, esterilizados y socializados, con posibilidad de pasar al programa de adopción responsable”, agregan.

Finalmente, la entidad recuerda que el problema central es el abandono y la tenencia irresponsable por parte de algunos visitantes y residentes rurales, por lo que hace un llamado a no abandonar animales, a no alimentarlos dentro del parque y mantener las mascotas con correa, así como reportar cualquier situación crítica a los canales oficiales.







