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Pacho celebra 421 años entre historia, hierro, naranjas y buen humor

El municipio de Pacho conmemora en 2025 sus 421 años de fundación, una fecha que invita a recorrer un legado que va desde las raíces muiscas hasta su consolidación como capital naranjera de Colombia. 

Entre la memoria indígena y la fundación colonial

Antes de la llegada de los españoles, el territorio estuvo habitado por los muiscas, en particular por los uzaques, guerreros que defendían los límites de la confederación chibcha. El nombre “Pacho”, que en lengua chibcha significa “padre bueno”, recuerda tanto su espiritualidad como a Diego Pacho, quien se dice que fue el último cacique que gobernó la zona durante la época de la conquista española.

Foto: Stock

Aunque existen varias versiones sobre su fundación, se suele reconocer el 6 de enero de 1642 como la fecha oficial. No obstante, crónicas anteriores hablan de asentamientos desde 1604 y de la consolidación de un poblado hacia 1624. Con el paso del tiempo, y tras varios incendios que obligaron a trasladar el caserío, Pacho se estableció definitivamente en 1807 como municipio.

La cuna del hierro en Suramérica

Más allá de su historia colonial, Pacho ocupa un lugar privilegiado en la memoria industrial del continente. En 1814, Jacobo Wiesner puso en marcha allí la primera siderúrgica de Suramérica, conocida como la Ferrería de Pacho. De sus hornos salieron los rieles que hicieron posible el ferrocarril de la Sabana y el de Girardot, así como herramientas y piezas que marcaron el inicio de la modernización del país. 

Foto: Alejo Fotografia

Décadas después, Enrique Edmundo Corradine Wiesner retomó ese legado con una nueva siderúrgica en 1935, que funcionó hasta los años setenta y llegó a instalar un moderno alto horno importado de Inglaterra. Esa tradición le dio a Pacho un sello de innovación y productividad que todavía resuena en la memoria local.

La “chanza pachuna”: humor como patrimonio

A Pacho también se le define por un rasgo cultural intangible que lo distingue en la región: la “chanza pachuna”. Se trata de un estilo de humor espontáneo, directo y pícaro, expresado en bromas, coplas, apodos y relatos que circulan de boca en boca. Esta tradición oral es considerada un patrimonio cultural que refleja la calidez, la creatividad y el ingenio de sus habitantes.

Según el Diccionario de Colombianismos, publicado por el Instituto Caro y Cuervo en 1993, se define la “chanza pachuna” como “broma pesada.” “Alude a los habitantes de Pacho, población del departamento de Cundinamarca, que tienen forma de gastar bromas de mal gusto”, reseña el fascículo N°17 de la Cátedra de Pacho. También se narra que los autores de la que sería la primera “chanza pachuna”, fueron dos diplomáticos franceses que iban a tomar vacaciones en Pacho. Durante el recorrido desde Bogotá deciden que uno de ellos se iba a hacer pasar por un arzobispo, saludando y bendiciendo a los transeúntes, hasta que terminan irritándose cuando veían venir nuevos admiradores, entonces empezaron a hacer gestos amenazantes que sorprendían a las personas ya arrodilladas, con la cabeza baja, esperando la bendición.

Foto: Stock

Una chanza también transmitida por la narración oral del municipio, es una en la que “visitantes que llegaron en busca de las aguas del Rionegro para bañarse querían saber sobre chanzas, entonces un pachuno, destripó una papa caliente en las espaldas de un hombre, este al verse quemado se lanzó al agua pero el pachuno tenía listo un gato que lanzó detrás del visitante; es de suponer que el gato se aferró a la espalda con los arañazos que hacían más terrible su dolor”, se escucha entre los pachunos cuando se trata de definir la “chanza pachuna”.

Capital naranjera de Colombia

Si el hierro dio a conocer a Pacho en el siglo XIX, la naranja lo hizo en el XX y XXI. El clima privilegiado y sus diferentes pisos térmicos convirtieron al municipio en un emporio citrícola. Hoy ostenta con orgullo el título de capital naranjera de Colombia, no solo por la calidad de su producción, sino también porque de sus frutos se elaboran jugos, vinos artesanales y dulces típicos que acompañan la vida cotidiana y las festividades locales.

La naranja pachuna es, en sí misma, un símbolo de identidad y una de las mayores fuentes de sustento para centenares de familias campesinas.

Foto: Stock

Un aniversario con memoria y futuro

A los 421 años, Pacho celebra más que una fecha. Celebra su capacidad de reinventarse: de ser un asentamiento indígena a un pueblo colonial; de convertirse en pionero de la siderurgia a consolidarse como capital naranjera; y de mantener vivo un sentido del humor que hace parte inseparable de su identidad.

En cada esquina del municipio, entre el aroma de los cafetales y el dulzor de las naranjas, resuena la voz de su gente que, con orgullo, recuerda que Pacho es tierra de hierro, de fruta, de historias y de chanzas.