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Por primera vez una mujer liderará la Iglesia Anglicana tras 500 años de historia 

Sara Mullaly, una mujer de 63 años, enfermera y madre de dos hijos, fue nombrada arzobispa de Canterbury, Londres,  el pasado viernes, tres de octubre. Una elección polémica no solo por ser la primera mujer en asumir este cargo, sino además por sustituir a Justin Welby, quien se vio obligado a renunciar tras un escándalo de presuntas agresiones físicas y sexuales. 

Conocida como una de las religiones más multiculturales y multiétnicas del mundo, la Comunión Anglicana hace parte del cristianismo protestante, una de las cuatro ramas que tiene el cristianismo en el mundo y que ha logrado mayor presencia en el este de Europa y algunas zonas de Oriente, así lo demuestra este mapa realizado por el medio de análisis internacional, El Orden Mundial (EOM).

Imagen: medio de análisis internacional, El Orden Mundial (EOM).

De las diversas iglesias anglicanas y episcopales que forman este grupo, la más antigua es la Iglesia de Inglaterra, que se separó de la Iglesia Católica en 1534 y se convirtió en una iglesia estatal bajo el liderazgo del rey Enrique VIII. Ahora, en cabeza del  rey Carlos III, como mayor líder espiritual de la comunidad anglicana mundial, ha nombrado a Sara Mullaly como arzobispa de Canterbury, en Londres, un hecho que marca un antes y un después en la historia religiosa de Inglaterra y del cristianismo protestante. Mullaly, quien antes de iniciar su sacerdocio, se habría convertido en la jefe de enfermería más jóven de la historia de Inglaterra y según este mismo medio de comunicación, “se describe a sí misma como feminista”. Fue ordenada sacerdotisa en 2002, lo que la convirtió en la primera obispa de Londres en 2018, cargo que ocupó durante siete años. 

Su nombramiento, pone a Sara en la conversación pública tras la sustitución de Justin Welby, quien renunció en noviembre de 2024, luego de que fuese señalado de haber encubierto agresiones físicas y sexuales a menores entre la década de 1970 y 2010. Según DW, “John Smyth, un abogado que presidía una organización benéfica vinculada a la Iglesia anglicana y que organizaba campamentos de vacaciones, abusó sexualmente de 130 niños y jóvenes en Reino Unido y luego en África, en particular en Zimbabue y Sudáfrica, donde se instaló y murió en 2018 sin ser juzgado” agregó además que, “la institución fue informada oficialmente de estos hechos en 2013, pero muchos responsables los conocían desde la década de 1980 y los mantuvieron en silencio como parte de una “campaña de encubrimiento” lo que cuestiona la posición que Mullaly tome al respecto de estos escándalos. 

Foto: Stock

Pero no fue lo único que la pone en la conversación pública, reacciones de arzobispos anglicanos conservadores también se pronunciaron. La Comunidad Global Sur de Iglesias Anglicanas (GSFA por sus siglas en inglés) calificó este nombramiento como “una oportunidad perdida para reunir y reformar la Comunión Anglicana”. Según la GSFA, esta decisión se suma a otros “lamentables hechos” realizados por el Sínodo General de la Iglesia de Inglaterra cuando en 2023 brindó la bendición a personas del mismo sexo. “Por muy doloroso que sea este giro de los acontecimientos, no es inesperado y constituye un síntoma más de la crisis de fe y autoridad que ha afligido a la Comunión Anglicana durante el último cuarto de siglo“ expresa el comunicado. 

Así, la Iglesia Anglicana no solo enfrenta el desafío de recuperar la confianza de sus fieles tras los recientes escándalos, sino también de adaptarse a las transformaciones sociales y culturales del siglo XXI. Sara Mullaly, con su trayectoria en el servicio y su mirada progresista, simboliza para muchos el inicio de una nueva era en la fe anglicana: una más inclusiva, empática y cercana a las realidades humanas.

Foto: Stock

¿Qué responsabilidades enfrentará?

Según la BBC, “en los próximos meses, como miembro de la Cámara de los Lores, Mullally tendrá que votar el proyecto de ley sobre muerte asistida que se debate actualmente en el Parlamento de Westminster”. Su posición, no sólo frente a estos aspectos sino a temas contractuales, serán decisiones sumamente decisivas dado que la Iglesia de Inglaterra, en cabeza de su líder máximo, el Rey Carlos III, y quien nombró a Mullaly, enfrenta un descenso significativo en el número de fieles  y seguidores de su primus inter pares, la Comunidad Anglicana. “El número de fieles y de seguidores de la Iglesia Anglicana está en declive. En el censo de 2021, elaborado por la Oficina Nacional de Estadísticas, apenas un 48% de los consultados se definieron como cristianos, y solo un 12% como miembros activos de la Iglesia de Inglaterra” menciona el diario El País. 

Foto: Stock

De manera tal que, su posición y las decisiones que tome Mullaly podrían determinar el rumbo futuro de una institución que atraviesa una de sus mayores crisis de legitimidad y representación. Su papel no se limitará a lo espiritual: deberá equilibrar las demandas sociales de una sociedad cada vez más secularizada con los valores tradicionales que sustentan la fe anglicana. En ese contexto, cada voto, pronunciamiento y reforma impulsada por la nueva arzobispa no solo pondrá a prueba su liderazgo, sino también la capacidad de la comunidad anglicana para adaptarse a los tiempos modernos sin perder su esencia histórica.