Vorágine, medio de comunicación enfocado en periodismo investigativo, publicó el pasado 9 de noviembre su investigación “Lagos para esquí náutico: el club de la Calera que consume más agua que Coca Cola” donde revela las concesiones que tendría para uso doméstico y recreativo, cinco veces con mayor capacidad que la que tiene permitida Coca Cola para su uso industrial, en un contexto de cortes y racionamientos de agua para los habitantes de La Calera. En dicho Club vivirían personajes políticos como Vicky Dávila y Gloria Pachón, mamá del alcalde de Bogotá Carlos Fernando Galán.

Con documentos otorgados por parte de la Corporación Autónoma Regional (CAR), investigaciones documentales, testimonios de los habitantes de la zona, fuentes que pertenecen al Club y una revisión de cubrimientos en otros medios de comunicación sobre el inicio de los racionamientos, Nicolás Sanchez, periodista autor de esta investigación, sostiene una tesis: ¿para quién se está priorizando este recurso hídrico? un debate que empezó hace unos meses, justamente a través de este mismo medio, en el que se cuestionó la concesión otorgada a Coca Cola en medio de una sequía que obligó a los habitantes de la Vereda Santa Helena y Buenos Aires, a estar en racionamiento.

Ahora, otro de los hallazgos de esta investigación sugieren que entre 2024 y 2025, habitantes de la vereda San Cayetano, colindante al Club La Pradera, durante semanas tuvieron periodos de racionamientos. “El líquido solo fluyó entre las 6 de la mañana y las 2 de la tarde. Incluso, durante cuatro días el agua no llegó por los grifos.” Mientras tanto, los servicios del club, entre los que se encuentran: golf, equitación, tenis, natación, fútbol, squash, entre otros; estuvieron en completa normalidad. Lo más preocupante, más allá de su normal funcionamiento, fueron los documentos expuestos.

Según Sanchéz, en dicho contexto de sequía, el Club no tuvo ningún reparo en ahorrar este recurso. Por el contrario, tuvo acceso sin medida alguna de mitigación gracias a dos concesiones otorgadas: una doméstica y una recreativa, en el que “el club es el tercer mayor captador de agua del municipio, solo superado por compañías que le brindan el servicio a cientos de miles de personas: la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá y la Empresa de Servicios Públicos de La Calera” y lo que les permitió captar 17,49 litros por segundo, en comparación, por ejemplo, con la concesión otorgada a la Junta Administradora del Servicio del Agua Potable de la vereda San Cayetano por 0,13 litros por segundo.

Según las declaraciones del gerente del Acueducto de La Pradera de Potosí a Vorágine, el club no estuvo en racionamiento, pero “demostrando solidaridad hídrica, reducimos voluntariamente nuestras posibilidades de captación de agua y alineamos todas nuestras operaciones y el marco legal interno con las disposiciones del racionamiento general”. Declaraciones que contrastan con documentos entregados por la CAR en donde se demuestra un ahorro reflejado en 1,48% con respecto al consumo al año anterior, es decir entre diciembre de 2023 y febrero de 2024.

Así mismo, el gerente mencionó que “con una población residente de 342 viviendas, 2.600 miembros del club, 430 empleados y más de 15.000 visitantes mensuales nuestro indicador de consumo per cápita es equiparable a los promedios de ciudades como Bogotá, lo que confirma un uso racional y responsable del agua”. Sin embargo, lo analizado por Sánchez demuestra que hay un uso 49 veces más grande que la Junta Administradora y 59 veces mayor que lo concedido a La Asociación de Usuarios del Acueducto Rural Vereda el Manzano, Quebrada la Chucua, aun cuando abastecen una población 4 y 3 veces mayor respectivamente.

Más preocupante aún es que si bien hay un uso doméstico considerable, su uso recreativo se duplica. “El lago tiene cuatro pistas reglamentarias para realizar slalom, figuras, salto y wakeboard, y cuenta con medidas del lago de 570 metros, una profundidad promedio de 1.80 metros, un ancho en el punto más angosto 55 metros, y en el punto más amplio 180 metros” menciona la investigación. Según Sanchéz, “para tener cuerpos de agua de esa magnitud se necesita captar cantidades equivalentes de líquido” y, efectivamente, este club capta 12 litros por segundo de tres quebradas: El asilo, La Pradera y Granada, para llenar sus lagos. “Ni siquiera en los momentos más fuertes de la sequía, cuando en La Calera se declaró alerta roja, el club detuvo la captación de agua para llenar los lagos” afirma.

Así mismo, otro de los hallazgos de esta investigación demostró que la misma CAR notificó y llamó la atención sobre la poca voluntad para realizar ahorro en momentos de sequía y razonamiento. “Incumplimiento a las actividades de uso de aguas lluvias y reúso de aguas (…) Incumplimiento a las actividades de medición (…) Costos del programa de uso eficiente y ahorro del agua: no presentan presupuesto ejecutado para cada una de las actividades propuestas” dice el documento de la CAR. Lo que demostraría que no hubo acciones suficientes, importantes y considerables en una época donde el mismo sector, e incluso la ciudad no tenían este recurso hídrico.

A pesar de que por parte del Club solo existen las declaraciones por parte del gerente de su acueducto, en las que finalmente demuestran -hasta el momento- la voluntad para realizar acciones de mitigación: “estamos realizando actualmente estudios de viabilidad para implementar formas complementarias que permitan incrementar significativamente el porcentaje de reúso de estas aguas lluvias”. Para Vorágine, es cuestionable la priorización que este club ha tenido con el recurso hídrico. Mismo, que en épocas de sequías y racionamiento no tuvieron muchos habitantes de este sector, lo que continúa dejando abierto el debate sobre el alcance y limitaciones -para quiénes y de qué forma- se expiden las concesiones, sobre todo cuando se trata de uso recreativo en momentos de crisis.







