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Una meta en jaque: ¿Por qué el mundo no logra frenar el termómetro en los 1,5 °C?

A diez años del histórico Acuerdo de París, la humanidad se enfrenta a una realidad incómoda: el límite de seguridad climática establecido en 2015 está a punto de ser superado. Expertos advierten que no es un fallo de la ciencia, sino de la voluntad política.

¿Qué es exactamente el Acuerdo de París?

En diciembre de 2015, el mundo celebró lo que parecía un milagro diplomático: el Acuerdo de París. Por primera vez, 196 naciones firmaron un pacto vinculante para limitar el calentamiento global “muy por debajo” de los 2 °C, comprometiéndose a hacer esfuerzos para no rebasar los 1,5 °C. Hoy, al inicio de 2026, ese optimismo se ha transformado en una carrera contra el reloj que, según los datos más recientes, estamos perdiendo.

Foto: In the 10th anniversary year of the Paris Agreement, Greenpeace constructed an Eiffel Tower replica made up of cardboard boxes in the COP30 venue with the sign ‘Fragile. Handle With Care’ to symbolise how the 1.5°C limit agreed in Paris is under threat.© Marie Jacquemin / Greenpeace

No es solo un papel con buenas intenciones, sino el manual de supervivencia del siglo XXI. Su mecánica se basa en las NDC (Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional): planes de acción donde cada país dice cuánto va a contaminar y cómo piensa dejar de hacerlo.

El problema es que estos planes son voluntarios. Aunque el tratado obliga a reportar avances, no tiene una “policía climática” que multe a quien no cumple. “El Acuerdo de París es una brújula, pero son los gobiernos quienes deben mover los remos”, señalan analistas internacionales.

Foto: As Shell announces record profits an electric advan in London is showing images of the damage caused by Hurricane Melissa in Jamaica. The images raise awareness that the biggest polluters continue to profit while ordinary people bear the brunt of the costs of these climate disasters. It’s time to hold Shell accountable and demand they pay for the damage they’ve caused.© Kristian Buus / Greenpeace

La meta de los 1,5 °C: ¿Realidad o utopía?

“El Acuerdo de París fue vinculante y útil. Si no se hubiera adoptado ninguna medida, lo que estaban mostrando los modelos para ese entonces eran escenarios de 4 grados de calentamiento. El 1,5°C tal vez fue demasiado optimista para nuestro compromiso como sociedad”, le dijo Catalina González Arango, profesora del Departamento de Ciencias Biológicas de la Universidad de los Andes y experta en cambio climático a la Silla Vacía.

Para entender por qué este número es tan importante, hay que imaginar al planeta como un cuerpo humano: una fiebre de 1,5 °C es manejable, pero a los 2 °C los órganos empiezan a fallar. Según el IPCC (Panel Intergubernamental de Cambio Climático), esa diferencia de medio grado significa salvar o condenar al 90% de los arrecifes de coral y evitar que millones de personas pierdan sus hogares por la subida del nivel del mar.

Imagen: El mundo acaba de probar lo que es “la vida a 1,5 grados centígrados”. Y no, no ha sido algo agradable

Sin embargo, los datos de 2025 confirmaron que ya hemos tenido meses consecutivos superando esa temperatura. Como afirma el Secretario General de la ONU, António Guterres: “La meta de 1,5 °C está en cuidados intensivos. Estamos ante un abismo climático y seguimos acelerando. No es un problema de falta de soluciones, sino de una falta de liderazgo que prioriza los beneficios a corto plazo sobre la supervivencia a largo plazo”.

¿Por qué estamos tan lejos? La respuesta corta es que seguimos quemando combustibles fósiles a ritmos récord. A pesar del auge de las energías renovables, la demanda energética global sigue creciendo y las grandes potencias no han logrado desengancharse del petróleo, el gas y el carbón lo suficientemente rápido.

Además, la brecha de financiamiento es enorme. Los países ricos prometieron 100.000 millones de dólares anuales para ayudar a las naciones en desarrollo a ser “verdes”, pero el dinero llega tarde y a cuentagotas.

Imagen: 1.5 Degrees C: Understanding World’s Critical Warming Threshold // www.wri.org

Lo que viene: El escenario del “Overshoot”

Si no logramos bajar las emisiones drásticamente para 2030, entraremos en lo que los científicos llaman el overshoot o “sobrepasamiento” de los 1,5 °C temporalmente para intentar bajar la temperatura después mediante tecnologías de captura de carbono que aún están en pañales.

“Cada décima de grado importa”, es una frase muy repetida entre los científicos del clima, documenta el medio Covering Climate Now. “Para comprender el significado de cada fracción de grado, Wolfgang Cramer, director de investigación del Instituto Mediterráneo de Biodiversidad y Ecología Marina y Terrestre, coautor de un informe del IPCC de 2022, hace una comparación con una persona con fiebre. Un aumento de 1 grado C por encima de la temperatura corporal estándar de 37 grados C puede provocar malestar y dolores de cabeza, mientras que un aumento de 2 grados C intensifica la angustia. Cruzar los 3 grados C se vuelve peligroso, especialmente para las personas vulnerables. Cramer aplica el mismo principio a nuestro planeta”. 

Imagen: Los últimos ocho años fueron los años más cálidos registrados; Cambio en la temperatura media global en comparación con el promedio de 1850-1900 Nota: Los ocho años más cálidos registrados

¿Hay esperanza?
La buena noticia es que el costo de la energía solar y eólica ha caído más de un 80% en la última década, de acuerdo con el Diagnóstico para la transformación energética justa del Ministerio de Minas y Energía, el “LCOE [Levelized Cost of Energy, o Costo Nivelado de la Energía] con energía solar fotovoltaica han caído en promedio para el periodo 2010 a 2021 en un valor aproximado de 88 % a nivel global”. El LCOE es una métrica que calcula el costo promedio por unidad de energía que produce un proyecto solar a lo largo de su vida útil, considerando todos los costos (inversión, operación, mantenimiento) y la energía generada.

Imagen: DIAGNÓSTICO_BASE_PARA_LA_TRANSICIÓN_ENERGÉTICA // MinEnergia

Entonces, el Acuerdo de París sigue siendo la única herramienta global para coordinar la respuesta. La pregunta para 2026 no es si podemos salvar el clima, sino si decidiremos hacerlo antes de que el costo sea impagable.