La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) ha intensificado la vigilancia sobre las industrias que operan con fuentes fijas de emisión, tales como chimeneas, calderas y, específicamente, hornos crematorios. A través de la Dirección Técnica Científica de Modelamiento Ambiental (DCMA), la entidad asegura que los procesos de combustión no superen los límites permisibles de contaminantes, mitigando así el impacto ambiental en las comunidades circundantes.
Una de las auditorías más recientes tuvo lugar en el municipio de Zipaquirá, donde el equipo profesional de la CAR supervisó el funcionamiento de un horno crematorio. Durante la jornada, se evaluaron aspectos críticos como los procedimientos técnicos de medición, los certificados de calibración de los equipos y las temperaturas de operación de la fuente.

Carlos Rodríguez, vocero de la Dirección Técnica, explicó que este acompañamiento es vital para validar que las mediciones de contaminantes, que incluyen monóxido de carbono, hidrocarburos totales y material particulado, sean confiables y se ajusten estrictamente al Protocolo para el Control y Vigilancia de la Contaminación Atmosférica.
De acuerdo con la normativa del Ministerio de Ambiente, este tipo de instalaciones debe someterse a una auditoría cada seis meses. La Resolución 909 de 2008 establece un capítulo especial para los hornos crematorios, exigiendo parámetros especiales como emisión de material particulado, monóxido de carbono, hidrocarburos totales, dibenzo (a,h) antracenos y otros compuestos orgánicos.
Con esto la CAR busca evaluar la eficiencia de los sistemas de filtración y gestionar la calidad del aire mediante datos precisos sobre el flujo y la composición de los gases. “Como autoridad ambiental, contamos con personal certificado que garantiza que los monitoreos den cumplimiento a los parámetros normativos para dar viabilidad a la operación”, puntualizó Rodríguez.







