Abrir TikTok en la actualidad significa enfrentarse a un flujo constante de estímulos donde la realidad digital desafía toda lógica. Entre coreografías virales y tutoriales rápidos, de repente aparece una manzana llorando desconsolada por una infidelidad, un plátano enfrentando un juicio por amor o un coco sonriente administrando una heladería. No estamos frente a una producción de la televisión tradicional, sino ante las frutinovelas, microhistorias dramáticas creadas con inteligencia artificial que se han convertido en un fenómeno de masas globales.
El origen de este fenómeno se remonta a los primeros experimentos digitales de William Andrés Rico Vélez, un joven estudiante de diseño industrial de 27 años nacido en Sincelejo, Colombia. Antes de dar vida al universo de las frutas, las primeras exploraciones y pruebas conceptuales del creador en redes, comenzaron de manera muy doméstica vinculando animaciones generadas por IA con dinámicas visuales de gatos y mascotas caseras interactuando en entornos cotidianos con cajas misteriosas. Al buscar un factor estético que conectará de inmediato con la audiencia sin caer en el rechazo visual, Rico dio el salto a los alimentos personificados. Como explicó el propio creador sobre su proceso estético en entrevistas con medios de comunicación, “las transformaciones eran demasiado realistas y caían en el uncanny valley (valle de incertidumbre). Entonces lo que hice fue suavizar el modelado y la estética de los personajes”.

El éxito masivo de estas microficciones no se debe a presupuestos millonarios, sino a una maestría absoluta de los tiempos de retención en internet. Cada plano dura apenas entre 1 y 1.5 segundos, eliminando cualquier silencio o tiempo muerto e imitando los patrones de consumo rápido. Como señaló el propio William Rico al detallar el esfuerzo detrás de su trabajo “haciendo un capítulo me podía demorar como nueve horas”, debido a la exigencia de coordinar la narrativa visual de alta retención. En menos de un minuto, el espectador presencia traiciones, engaños familiares o tragedias que culminan siempre en un momento de suspenso que obliga a buscar la continuación.
La adictiva y viral historia de “Cocardo”
El punto de quiebre absoluto que redefinió las reglas del juego y generó un auténtico culto en las plataformas fue la llegada de Cocardo. Si las primeras entregas se centraban en triángulos amorosos típicos de vecindario, esta historia dio un salto mortal hacia el true crime y el humor negro.
Su trama gira en torno a un coco que dirige una heladería junto a su pareja, Lima. Tras un accidente doméstico donde Lima queda atrapada y muere congelada, Cocardo descubre un secreto macabro, usar los restos triturados de su pareja le da un sabor excepcional a los helados. La espiral criminal escala rápidamente cuando el protagonista comienza a encerrar a otras frutas para abastecer la alta demanda de su negocio. La gente se enganchó infinitamente más con Cocardo porque transformó el chisme romántico repetitivo en un thriller psicológico bizarro y sumamente adictivo. El fenómeno alcanzó rasgos de leyenda urbana cuando la cuenta oficial que emitía la serie fue suspendida de forma repentina en pleno clímax, desatando teorías conspirativas masivas donde los usuarios asumieron que “Cocardo había muerto” y comenzaron a crear finales alternativos por toda la red.

Este crecimiento desmedido trajo consigo un efecto colateral sumamente molesto para los consumidores, debido a la piratería y la resubida masiva de contenido. Fue tanta la desesperación por conocer qué pasaba en los capítulos siguientes, que cientos de cuentas “suplantadoras” comenzaron a inundar las plataformas resubiendo partes viejas, cortadas o fragmentos desordenados haciéndolos pasar por estrenos.
“Decenas de cuentas ajenas retransmitían sus videos sin otorgarle crédito, logrando un crecimiento desmedido a costa de su esfuerzo”, señaló RCN sobre el impacto del proyecto de William Rico, el autor tuvo que lidiar con el anonimato inicial lo que generó una ola de enojo y frustración entre los seguidores legítimos, quienes se quejan constantemente en los comentarios de que los algoritmos los bombardean con videos repetidos y partes falsas, mientras que las verdaderas continuaciones escasean.

Las frutinovelas y el boom de Cocardo demuestran que la Inteligencia artificial por sí sola no genera viralidad, es simplemente el medio técnico. El verdadero motivo de este éxito es la creatividad humana, el humor bizarro y la capacidad de entender la narrativa digital actual frente a un público lleno de originalidad.







