Tras la difusión de diferentes vídeos que se han vuelto virales donde un hombre permanece inmovil durante los partidos de la República del Congo, los internautas se han llenado de comentarios y suposiciones sobre las razones de la peculiar celebración de este hincha. Aunque algunos comentarios tienen un profundo racismo, la verdadera razón dejó sorprendidos a muchos.
Se trata de Michel Kuka Mboladinga, conocido también como Lumumba Vea (que significa en español Lumumba Vive) o la “estatua viviente”, porque mientras la mayoría de hinchas celebran gritando, saltando y bailando, él permanece más de 90 minutos inmovil. Su historia, tiene un profundo significado político, que muchos han malinterpretado con señales de brujería.

Tras el juego entre Colombia y la República del Congo, el pasado martes 23 de junio, Mboladinga permanecía con el brazo en alto, subido en un pequeño pedestal del estadio, vestido con chaqueta y corbata, representado a los colores de la bandera de su país.
Esta postura que ha capturado la atención mundial se debe a la representación de la estatua de Patrice Lumumba, el primer líder del Congo independiente asesinado en 1961 luego de haber denunciado el colonialismo belga. Abogó siempre por un país unitario y se opuso de forma férrea a que el Congo fuese dividido por motivos étnicos o regionales.

Este acto, en medio de un mundial, se ha convertido en una plataforma de denuncia para el congolés. Precisamente durante el partido entre Colombia y RDC, Mboladinga acompañó su postura tapándose la boca, mientras sus dedos apuntaban a su cabeza. Aunque él no ha dado declaraciones oficiales sobre el significado de estos gestos, algunos medios internacionales han vinculado su significado a la guerra por el control de minerales como el Coltán y Cobalto que han masacrado comunidades en este país.
Sin embargo, aunque su historia recientemente ha sido objeto de los principales titulares del mundo, no estuvo excento de suposiciones racistas. Sus acciones han sido leídas como “prácticas de brujería y hechicería”.

Al respecto, la plataforma de derechos humanos Dos Latinas, señaló que esta mirada tiene todo un contexto histórico que, lamentablemente, continúa muy presente. “La brujería ha sido una categoría racista para estigmatizar a los pueblos afro. Durante siglos la inquisición y la expansión colonial llamaron brujería, idolatría o superstición a muchas prácticas espirituales africanas”.
La inmovilidad de Lumumba Vea no es apatía ni brujería, sino el grito digno de un pueblo que exige memoria. Su silenciosa resistencia en la tribuna nos recuerda, con profunda humanidad, que el dolor y las luchas de una nación jamás deben ser silenciados por el prejuicio.







