El 22 de septiembre, la Fiscalía General de la Nación condenó a Henry Traslaviña Triana, Víctor Hermes Pérez Parada y Carlos Alberto Sánchez, presuntamente involucrados en el envío y en movilidad al servicio del narcotráfico en Cartagena, utilizando una carga de cuero bovino.
El juez penal condenó a las tres personas a 21 años y cuatro meses de prisión y al pago de una multa de 2.668 salarios mínimos legales mensuales vigentes por el delito de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes agravado.
Los hechos que dieron origen a la investigación ocurrieron el 21 de febrero del 2015, donde personal de la dirección Antinarcótico de la Policía Nacional inspeccionar en al sociedad Portuaria Regional de Cartagena, el contenedor que transportaba los cueros de 531 bovinos que contenían la cocaína impregnada, en el operativo se incautaron 282 kilogramos de este estupefaciente que tenía como destino Dinamarca
En el análisis del laboratorio determinaron que el material había sido sumergido en cocaína líquida, con el propósito de ocultar la sustancia ilícita y así garantizar la salida al exterior para posteriormente recuperarla mediante un proceso químico
Lo que aparentaba ser una carga de 531 cueros bovinos curtidos tipo Wet Blue Integral terminó revelando una maniobra para intentar sacar cocaína del país. En su interior fueron encontrados 282 kilogramos de clorhidrato de cocaína, que pretendían llegar a Dinamarca. El hallazgo se… pic.twitter.com/JltVDDNuXy
— Fiscalía Colombia (@FiscaliaCol) September 22, 2026
En el curso de la investigación por la Dirección Especializada contra el Narcotráfico se determinó los diferentes roles que habrían cumplido los tres condenados.
Traslaviña coordinó el envío y asumió las funciones financieras de la operación entre ellas la adquisición de los cueros utilizados para transportar la sustancia. Perez fue quien organizó la logística y los trámites aduaneros necesarios para el traslado de la mercancía. Mientras que Sanches que figuraba como representante legal de la empresa exportadora facilitando los trámites para la salida del producto.
El caso evidencia una modalidad de ocultamiento de estupefacientes en la que no necesariamente la droga no se encuentra almacenada o en paquetes visibles, sino incorporada en otros materiales para evitar el control de las autoridades portuarias.







