Ante la preocupante y alarmante mortalidad de los manatíes en el departamento del Atlántico, este joven barranquillero de 17 años decidió que la indiferencia no era una opción. Así nació S.O.S Manatus, un proyecto visionario que utiliza una red de micrófonos subacuáticos especializados para ayudar a los capitanes de embarcaciones a detectar la presencia de estos animales y evitar colisiones fatales en las aguas de Colombia.
Esta iniciativa no solo despertó admiración en los colombianos y colombianas, sino que lo convirtió en uno de los cinco ganadores mundiales del Top Honor Award de National Geographic en el Slingshot Challenge 2026. Este reconocimiento, creado en 2022, busca visibilizar e impulsar a jóvenes de entre 13 y 18 años alrededor del mundo que presentan ideas disruptivas en favor de la protección del planeta y la sostenibilidad.

En esta edición, los participantes fueron desafiados a abordar problemas como la protección de la naturaleza, la limpieza del aire, la restauración de los océanos, la reducción de basura y el cambio climático.
Brandon, en una entrevista concedida a El Heraldo, compartió que su inquietud surgió al notar un vacío en la protección de esta especie. “Al no haber datos estadísticos ni registros exactos de sus rutas de migración, la especie queda desprotegida porque las autoridades no pueden delimitar áreas de conservación basadas en evidencia real”, señaló.
Esa ausencia de información los mantenía en una posición de aún más vulnerabilidad, a una especie que se encuentra en peligro de extinción. Fue entonces cuando Brandon tuvo su momento de claridad. “Ahí fue donde se me prendió el bombillo: la solución no es intentar verlos, sino escucharlos. Sabía que con la tecnología actual podíamos captar sus sonidos bajo el agua y dar avisos en tiempo real para salvarlos antes de que sea tarde”, dijo.

Así fue como S.O.S Manatus cobró vida. Con la instalación de una red de micrófonos dotados con inteligencia artificial, capaces de “escuchar” la presencia de los manatíes bajo el agua, permite que los pescadores y las tripulaciones reciban alertas tempranas para modificar sus trayectos, evitando así colisiones con estos animales.
La historia de Brandon es un recordatorio poderoso de que no se necesita ser un experto veterano para cambiar el rumbo de nuestra historia ambiental; basta con la sensibilidad de escuchar los problemas del entorno y la valentía de proponer soluciones donde otros solo ven imposibles.
Hoy, el talento colombiano queda grandemente representado por innovaciones como las de Brandon, demostrando que la juventud no es solo el futuro, sino un presente, capaz de liderar la protección de nuestra biodiversidad.







