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CAR y Universidad Nacional presentan herramienta técnica para frenar la expansión desordenada en el suelo rural de Cundinamarca

En un esfuerzo por contener la ocupación desordenada en las áreas rurales y proteger los recursos naturales del departamento, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) formalizó la entrega de una nueva metodología técnica diseñada para definir umbrales de suburbanización y establecer densidades más restrictivas en el suelo rural de su jurisdicción.  

El instrumento, desarrollado en alianza con el Instituto de Estudios Urbanos (IEU) de la Universidad Nacional de Colombia, fue socializado en Bogotá ante autoridades departamentales y municipales, secretarios de planeación, concejales, gremios, la academia y equipos técnicos territoriales.  

Un diagnóstico crítico sobre el territorio

La presentación del instrumento estuvo acompañada por un balance técnico sobre la presión que afronta la región debido a la expansión de vivienda campestre, el crecimiento urbano y las dinámicas económicas recientes. Según los datos presentados por la autoridad ambiental:  

  • Vulnerabilidad hídrica: El 25,5 % del territorio bajo la jurisdicción de la CAR presenta condiciones de vulnerabilidad hídrica en niveles alto o muy alto.  
  • Riesgo frente al cambio climático: Un total de 15 municipios registran niveles elevados de riesgo ante los impactos del cambio climático.  
  • Capacidad de carga superada: 28 municipios muestran procesos de ocupación en suelo rural que comienzan a sobrepasar la capacidad de carga de sus ecosistemas.  Criterios ambientales para la ordenación territorial

Foto: CAR lanzó metodología para lograr un ordenamiento ambiental en los municipios

La metodología analiza variables clave como la fragmentación ecológica, la sobreutilización del suelo, la presión sobre ecosistemas estratégicos, la disponibilidad hídrica y los riesgos climáticos. El objetivo es suministrar sustento científico para la actualización de los instrumentos de planificación local, tales como los Planes de Ordenamiento Territorial (POT), Planes Básicos de Ordenamiento Territorial (PBOT) y Esquemas de Ordenamiento Territorial (EOT).  

“No buscamos limitar el desarrollo de los municipios, sino brindar herramientas técnicas que permitan planificar con mayor responsabilidad y proteger los recursos naturales que garantizan el bienestar de las futuras generaciones. Hoy la planificación territorial ya no puede entenderse únicamente como un ejercicio urbanístico. Cada decisión sobre el uso del suelo tiene efectos directos sobre la disponibilidad de agua, la biodiversidad, la seguridad alimentaria y la resiliencia de nuestros municipios frente al cambio climático”, sostuvo Alfred Ignacio Ballesteros, director general de la CAR. 

La Corporación aclaró que la implementación de esta herramienta no vulnera la autonomía de los gobiernos locales para determinar su modelo de ocupación. En su lugar, actúa como un insumo técnico para orientar los procesos de concertación ambiental entre las administraciones municipales y la autoridad regional.