Han transcurrido 28 días después de la posesión del presidente de la república Abelardo de la Espriella y durante ese periodo ha anunciado dos golpes a cabecillas de estructuras delincuenciales que operaban en diferentes zonas del país. Esto, como parte de lo que De la Espriella prometió en campaña: recuperar en 90 días la seguridad en Colombia y que representaría una baja cada nueve días. Pero durante su último anuncio, celebrando la operación en medio de cadáveres, se ha cuestionado si estos golpes deben ser un daño efectivo o una victoria mediática.
Un primer vídeo publicado por el mandatario durante la tarde del miércoles 3 de septiembre, mostraba resultados del Operativo Azarías, desarrollada el pasado 30 de agosto en el departamento de Guaviare contra disidencias de las FARC comandadas por Iván Mordisco, mostraban al presidente caminado entre los 23 cadáveres, que estaban en el piso envueltos con bolsas blancas.

En el más reciente vídeo que muestra la Operación Centinela, realizada en Riohacha (La Guajira) que dejó como resultado la muerte de 4 presuntos terroristas, se repite la misma escena: De la Espriella, en medio de los cadáveres, armas incautadas y miembros de la Fuerza Pública donde se anuncia la muerte del máximo cabecilla de la Subestructura Javier Cáceres de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra (ACSN) conocido con el alias Naím o “Bendito Menor”.
En las dos operaciones, los cabecillas dados de baja han sido señalados por haber atacado a hombres del Ejército, de la Armada Nacional y de cometer, presuntamente, delitos selectivos como extorsión, tráfico de armas y narcotráfico. Y aunque el combate contra cualquier estructura criminal es necesaria, su aparente espectacularización ha sido cuestionada por diferentes sectores.
Entramos en la necropolítica.
— Alejandra Omaña (@aleomanao) September 2, 2026
El gobierno de Abelardo pretende darle estética a la muerte y convertirla en propaganda. Señor del “¡Viva Cristo Rey!”, sepa que Colombia ya ha vivido demasiado tiempo contando muertos, exhibiendo muertos y utilizando muertos para demostrar quién… pic.twitter.com/nbgjGPCnQj
A través de su cuenta de X, la congresista Alejandra Umaña cuestionó al Ejecutivo al señalar que “el gobierno de Abelardo pretende darle estética a la muerte y convertirla en propaganda”. En su pronunciamiento, la parlamentaria agregó: “Colombia ya ha vivido demasiado tiempo contando muertos, exhibiendo muertos y utilizando muertos para demostrar quién manda. Usted debería ayudarnos a salir de esa cultura, no sentirse cómodo ante la muerte”.
Sin embargo, hay voces que ven el hecho como una señal de recuperación de la capacidad operativa del Estado. Juan Camilo Ubaque, quien habló para Infobae Colombia, señaló que “la difusión de los resultados de operaciones militares contra las estructuras de combate no constituye una exhibición indebida”

Mientras desde la Casa de Nariño se defiende esta estrategia como una muestra de firmeza y restauración de la autoridad estatal frente al crimen organizado, sectores críticos advierten sobre los riesgos de caer en la banalización y la propaganda de la violencia. La controversia trasciende el plano militar y plantea una discusión de fondo sobre si la narrativa del poder público debe enfocarse en la espectacularización de las bajas o en la construcción de institucionalidad en los territorios.







