Este 1 de septiembre se conmemoraron los 245 años de los mártires de Nemocón. Este hecho ocurrió en 1781, durante la conocida Revolución de los Comuneros, que alcanzó una fuerza impresionante y llegó a intimidar a las autoridades del Nuevo Reino de Granada. Ante los abusos en el cobro de impuestos y las injusticias con las que España pretendía controlar el territorio, surgieron líderes que defendieron la justicia, exigiendo un pueblo libre de opresión, tanto en el pensamiento como en la política.
En aquel momento, las autoridades españolas con Juan Francisco Gutiérrez de Piñeres visitador regente implementaron la reforma fiscal que afectó profundamente a comerciantes, campesinos, trabajadores y comunidades enteras. Los impuestos consistieron en un cobro extra sobre las ventas, en la grava de algodón y textiles. El descontento comenzó en El Socorro y rápidamente se extendió a otros territorios,
Es importante recordar a quienes entregaron su vida por esta causa. Entre ellos destaca José Antonio Galán, defensor y actor clave en esta lucha en municipios como Nemocón y Zipaquirá.

En ese entonces, Nemocón, por su gran importancia económica debido a las salinas, se vio afectado por las decisiones de la Corona española. Estas inconformidades lograron unir a sus habitantes en la marcha que avanzó con determinación hacia Santa Fe (actual Bogotá) para exigir respuestas, lo que obligó a las autoridades españolas a firmar las Capitulaciones de Zipaquirá, cediendo inicialmente a las peticiones del pueblo.
Sin embargo, este acuerdo no fue cumplido por parte de las autoridades españolas. En cambio, iniciaron una persecución contra los líderes revolucionarios , conocidos hoy en día como los Mártires de Nemocón; José Chávez, Francisco Mendieta, Manuel Luna, Francisco Cubillos, Juan Ignacio Novoa, Manuel Ríos, Mónica Carlos, José Antonio Galán Zorro, Lorenzo Alcantus, Isidro Molina y José Manuel Ortiz. Quienes fueron capturados, ejecutados y algunos expuestos a la ciudadanía como advertencia para quienes desafiaron la autoridad colonial.

La lucha por el poder, en varias ocasiones, suele valerse del miedo. Sin embargo, a lo largo de la historia se ha demostrado que la intimidación puede convertirse en una fuente de inspiración. La Revolución de los Comuneros demostró que los mártires fueron un impulso para continuar luchando por sus derechos y por la libertad.
En la actualidad, el miedo se sigue infundiendo, pero existen maneras de contrarrestarlo, como lo demuestra el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), con el informe titulado La enfermedad del susto, una historia que narra las luchas de las personas involucradas en el conflicto armado en Colombia y cómo, a través de la resiliencia, la memoria y la palabra, enfrentan el miedo y reparan los daños.

La Revolución de los Comuneros constituye un antecedente en los procesos de transformación política y social. El Archivo General de la Nación reconoce la Revolución de 1781 como un proceso histórico ocurrido durante el período colonial.
Cuando recordamos esta historia, no honramos únicamente los nombres de quienes participaron en ella; honramos también sus ideales, sus convicciones, sus sacrificios y la esperanza de seguir contribuyendo a una sociedad libre y justa.







