Al concluir el ciclo trimestral correspondiente al período junio-agosto de 2026, los embalses estratégicos administrados por la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) presentan un balance hidrológico marcadamente estable.
Este comportamiento responde de manera directa a la dinámica de precipitaciones intermitentes y de intensidades diferenciales que se han registrado en las principales cuencas abastecedoras de la región central del país. Sin embargo, las autoridades ambientales señalan que la aparente tranquilidad en los niveles de almacenamiento no debe interpretarse como una garantía definitiva, especialmente de cara a la anunciada intensificación del fenómeno de El Niño prevista para los próximos meses.
El seguimiento hidrológico continuo ejecutado por el equipo técnico de la CAR permite detallar el estado volumétrico y las particularidades operativas de cada uno de los cuerpos de agua que conforman los agregados del norte, sur y el embalse El Hato.

- Embalse del Sisga: Este cuerpo hídrico experimentó una recuperación sustancial y acelerada, replicando de manera muy similar la tendencia observada durante el año 2025. Su volumen pasó de un 64,5 % al iniciar junio hasta alcanzar un crítico y máximo 99,8 % al cierre de agosto. Este nivel tope obligó al equipo técnico y operativo de la CAR a implementar maniobras especializadas de descarga controlada con un caudal de 7 m3/s, cuyo propósito fundamental es regular los flujos de la cuenca y prevenir cualquier riesgo de desbordamiento o afectación a las comunidades ribereñas.
- Embalse de Chuza: Se consolidó como el sistema con el ascenso volumétrico más fuerte de todo el territorio durante el trimestre. Partiendo de un nivel inicial de 47,3 % al comenzar junio, experimentó un ritmo de llenado sostenido y elevado que le permitió cerrar agosto superando el 88,8 % de su capacidad total, rebasando ampliamente las marcas registradas en el mismo periodo del año anterior.
- Embalse del Neusa y El Hato: Estos dos cuerpos de agua han mostrado variaciones mínimas pero sumamente favorables, manteniendo una tendencia constante hacia un buen llenado y una estabilización prolongada. El Neusa se ubica en un 85,8 % y El Hato (el embalse más pequeño de la jurisdicción) alcanza el 78,2 %. Su comportamiento está estrechamente ligado al régimen de lluvias característico de las cuencas de los ríos Bogotá y Ubaté, respectivamente, lo que les permite mantenerse holgadamente por encima de sus promedios históricos.
🚨 Conoce el nivel y estado que registran los embalses en Cundinamarca, para este jueves 3 de septiembre. pic.twitter.com/pSeEKg9pKB
— CAR Cundinamarca (@CAR_Cundi) September 3, 2026
A pesar de que el panorama actual de los embalses y sistemas de regulación se califica como plenamente satisfactorio, la CAR insiste en que las condiciones climáticas globales exigen una actitud de permanente prevención. La llegada de los meses de sequía y la acentuación de las fases cálidas del clima imponen un reto significativo para la administración del agua disponible en la región de Cundinamarca.
Ante este escenario, Carlos Emilio Gutiérrez, subdirector de Planificación y Ordenamiento Ambiental de la CAR, ha resaltado que mantener los embalses en condiciones estables no constituye de ninguna manera una justificación para abandonar los controles ni las medidas de ahorro.
Para blindar el suministro regional frente a escenarios futuros de escasez, la autoridad ambiental hizo un llamado formal y directo a las alcaldías municipales, a las empresas prestadoras de servicios públicos y a los diferentes actores del sector industrial. Se exige el cumplimiento riguroso y estricto de los Planes de Uso Eficiente y Ahorro de Agua (PUEAA), así como el fortalecimiento de los planes de contingencia institucionales y la consolidación definitiva de una cultura ciudadana responsable que priorice la preservación y el cuidado de este recurso vital.







