En Colombia, cada tres de mayo, miles de familias colombianas elaboran la tradicional Cruz de Mayo para conmemorar el Día de la Santa Cruz. En balcones, puertas y altares caseros aparece el símbolo hecho con ramas verdes, algunos con flores y hasta cintas. Pero detrás de esta expresión de espiritualidad, las autoridades ambientales lanzan cada año la misma alerta: el laurel de cera no debe usarse para hacer la cruz.
Tiene raíces que mezclan la tradición católica con costumbres campesinas. Se bendice la cruz como símbolo de protección para el hogar, las cosechas y la familia. En zonas rurales de Cundinamarca y Bogotá, se cree que colocar la cruz hecha con plantas vivas “trae bendición y aleja el mal”. De ahí que muchas personas busquen ramas de laurel de cera, por su follaje tupido, aroma y color verde intenso.

Pero, por qué no usar laurel de cera?
El laurel de cera – Morella parvifolia y Morella pubescens- es una especie nativa del bosque altoandino que puede alcanzar hasta 12 metros de altura.
Extraerlo tiene consecuencias graves pues el daño ecológico es irreversible, ya que es un fijador de nitrógeno, controla la erosión, ayuda a recuperar suelos degradados y protege las riberas de quebradas. Además, sus frutos alimentan aves y fauna silvestre de los Cerros.
- Delito ambiental: Extraer, transportar o comercializar laurel de cera está prohibido por la Ley 2111 de 2021. Las sanciones van de 48 a 108 meses de prisión y multas de hasta 35.000 salarios mínimos.
- Presión sobre los Cerros: Solo en 2022, la Secretaría de Ambiente y la Policía recuperaron 454 kg de laurel de cera en operativos antes del 3 de mayo.

“Cuando se arranca laurel de cera se interrumpen procesos de sucesión vegetal clave para la restauración del bosque andino”, explica la Secretaría de Ambiente de Bogotá.
El impacto ambiental que deja la tala de esta especie es tal, que cada rama de laurel que se corta significa menos cobertura para evitar deslizamientos, menos alimento para la fauna y menos captura de carbono. La extracción ilegal para la Cruz de Mayo, sumada a la del Domingo de Ramos, es una de las presiones antrópicas que más afecta este ecosistema estratégico.

Por eso, desde hace 25 años la Secretaría de Ambiente realiza campañas pedagógicas con la Arquidiócesis de Bogotá, plazas de mercado y colegios para frenar el tráfico de la especie. También hay operativos de control con la Policía Ambiental en zonas de páramo y en los accesos a los Cerros.
Sin embargo, existen alternativas para poder celebrar esta costumbre y que la fe y la conservación pueden ir de la mano
- Cáscara de amero: La hoja que envuelve la mazorca o los envueltos.
- Papel, madera, cartón o flores de vivero.
- Follaje cultivado: Plantas ornamentales que no provengan del bosque nativo.

La Secretaría de Ambiente incluso publicó tutoriales para hacer cruces con amero y así evitar el uso de laurel.
El llamado para todos los creyentes, es que este tres de mayo podamos celebrar el Día de la Santa Cruz sin que le cueste al medio ambiente. Las parroquias de Bogotá ya se han sumado a la campaña: “No promuevas el uso del laurel de cera”. La invitación es a honrar la tradición con conciencia ecológica: proteger el laurel de cera es proteger el agua, el suelo y la vida que baja de los Cerros hacia toda la ciudad.
Si ves venta o transporte de laurel de cera, puedes denunciar a la línea 123 o a la Secretaría de Ambiente. Quien sea sorprendido se expone a sanciones administrativas, económicas y penales.

Este 3 de mayo, que la cruz que pongas en tu casa sea también un símbolo de respeto por la casa común que es nuestro planeta tierra.






