Jovita Baltazar, Nadia Gisela Janco Acarapi y Cristyane Laura, estudiantes de Bioquímica y Farmacia de Unifranz El Alto, en Bolivia, crearon un efecto potencial de anticonceptivo masculino de origen natural y reversible. La investigación aunque se encuentra en su fase experimental ha acaparado los principales titulares internacionales tras su innovadora apuesta, sobre todo en un mundo donde los principales avances en esta materia han sido principalmente dirigidos hacia las mujeres.
El equipo científico basó su desarrollo en una revisión exhaustiva de farmacopeas internacionales, identificando que componentes como la carpaína, fenoles e isotiocianatos presentes en la semilla de la papaya, tienen la capacidad de reducir la concentración de los espermatozoides sin generar daños permanentes.

El desarrollo técnico de Carispermex (nombre del innovador producto) enfrentó desafíos significativos relacionados con las propiedades de la materia prima. Al respecto, Jovita Baltazar García explicó que “los principales retos fueron la solubilidad, el pH, la fluidez y el sabor del extracto, porque las semillas tienden a ser muy amargas. Por eso trabajamos en características físicas (científicamente llamadas organolépticas) similares al café, para mejorar la aceptación del producto”. Este enfoque busca que la administración del método sea sencilla y se integre fácilmente en la rutina diaria masculina.
A pesar de los prometedores resultados en laboratorio y el cumplimiento de parámetros de calidad, las investigadoras son enfáticas en que el proyecto aún requiere etapas críticas, como estudios clínicos en humanos para confirmar dosis exactas y seguridad a largo plazo. Según Baltazar, el objetivo es trascender el aula y generar un cambio social: “Pensamos este producto como un aporte real a la sociedad. Queremos que los hombres también tengan opciones responsables para la planificación familiar, y que estas sean accesibles, seguras y basadas en recursos naturales”.

El proyecto también resalta la importancia de la corresponsabilidad, aclarando que esta alternativa no sustituye el uso del preservativo para la prevención de enfermedades de transmisión sexual.






