En el corazón del barrio La Concepción, allí donde la montaña se eleva para ofrecer un encuentro espiritual, la Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores ha comenzado un proceso histórico de transformación.
Tras tres años de gestiones administrativas y un evidente deterioro estructural, el pasado 27 de abril se dio inicio oficial a la restauración de este templo, considerado el bien patrimonial más preciado de la “Ciudad de la Sal”.
Conocida popularmente como la Capilla de los Dolores, esta edificación ostenta el Nivel de Conservación 1, la máxima categoría para un bien cultural. Según registros históricos, el sitio albergó la primera ermita construida en Zipaquirá. Aunque el templo actual tiene aproximadamente 120 años y su torre data de la década de 1960, su valor simbólico es incalculable: fue el precursor de la fe en el municipio antes de que la Catedral Diocesana asumiera el protagonismo.

Desde la llegada de la actual administración parroquial en julio de 2021, la recuperación del inmueble se convirtió en una prioridad. “Encontramos una edificación en bastante deterioro”, señalan desde la parroquia, destacando que el trabajo no ha sido solo físico, sino también pastoral, fortaleciendo el sentido de pertenencia en los habitantes de la parte alta de la ciudad y sus veredas.
Lograr el visto bueno para intervenir un monumento nacional no fue tarea sencilla. Tras años de trámites ante el Ministerio de Cultura, la institución otorgó el permiso para realizar “intervenciones menores” en agosto del año pasado. Posteriormente, la Comisión de Arte Sagrado de la Diócesis de Zipaquirá dio el aval final para iniciar los trabajos, que se estima tendrán una duración de tres meses.

Durante este periodo, las actividades litúrgicas se adaptarán para no interrumpir la vida espiritual de la comunidad:
Domingos: Eucaristías en la cubierta exterior (lote adjunto a la parroquia).
Lunes a sábado: Celebraciones en el salón parroquial y la Capilla del Santísimo.
Campaña “Mil Padrinos”: Un llamado a la solidaridad
Para financiar esta ambiciosa recuperación, se ha lanzado una campaña que busca involucrar a toda la ciudadanía. Bajo el lema de devolverle la “belleza y el esplendor” al templo, se invita a mil familias o personas a convertirse en padrinos de la restauración.
¿Cómo colaborar?
Quienes deseen apoyar pueden realizar una donación desde $100.000 pesos. A cambio, recibirán un bono que los certifica como padrinos y les permite participar en un sorteo de incentivos económicos (premios de 15, 3 y 2 millones de pesos) que se realizará el próximo 27 de junio.

Más allá del sorteo, el llamado es a la unión de los zipaquireños para preservar un lugar que ha sido testigo silencioso de la evolución social y cultural de la región. Los interesados pueden acercarse al despacho parroquial en el barrio La Concepción para realizar sus aportes y ser parte de esta nueva página en la historia de la “Parroquia del Monte Alto”.






