En una decisión que marca un antes y un después para la industria tecnológica, un jurado de Los Ángeles declaró este miércoles a los gigantes Meta y YouTube responsables de perjudicar la salud mental de una joven mediante el diseño deliberadamente adictivo de sus servicios.
Tras deliberar cinco semanas sobre el caso de la demandante identificada como Kaley (K.G.M.), el panel ordenó a las compañías el pago de 3 millones de dólares en daños, concluyendo que ambas actuaron con “negligencia y malicia” al no advertir sobre los peligros de sus plataformas para los menores de edad. El tribunal atribuyó el 70% de la responsabilidad a Meta, lo que equivale a una indemnización de 2.1 millones de dólares, mientras que YouTube deberá asumir el 30% restante, correspondiente a 900,000 dólares.

Según el veredicto, las empresas sabían o debieron saber que sus funciones representaban un riesgo para los usuarios jóvenes, pero omitieron las advertencias que un operador razonable habría proporcionado. “La hora de rendir cuentas ha llegado”, sentenciaron los abogados del Social Media Victims Law Center (SMVLC) tras conocerse el histórico fallo a las afueras del tribunal.
“Con esto hemos enviado un mensaje. Se les hará pagar por sus funciones, independientemente de que a los niños se les envíen pornograficas, de explotación sexual. Solo por las funciones en sí que impulsan la adicción” señaló Mark Lanier, abogado de la demandante durante la rueda de prensa presidida después del veredicto.

Según la AFP, la defensa de la demandante presentó el caso como una historia de “codicia corporativa”, argumentando que herramientas como el scrolling infinito, las notificaciones constantes y la reproducción automática fueron diseñadas para fomentar un uso compulsivo. Kaley, quien inició su actividad digital en YouTube a los seis años y en Instagram a los nueve, testificó que la exposición constante afectó profundamente su autoestima, llevándola a abandonar sus aficiones y a compararse destructivamente con los demás.
Por su parte, un portavoz de Meta manifestó que la empresa “respetuosamente discrepa” del veredicto, mientras que las defensas de ambas apelarán la sentencia.

La sentencia en Los Ángeles podría redefinir la responsabilidad legal de estas plataformas estableciendo un precedente para miles de demandas similares que buscan regular la exposición de los menores a estímulos diseñados para la búsqueda de validación y la sobrecarga de información. Con este veredicto, la justicia estadounidense envía un mensaje contundente: el diseño de las redes sociales ya no es inmune a las consecuencias legales cuando impacta la integridad de los más vulnerables.







