En un ejercicio de control realizado el pasado 24 de abril liderado por la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios, se encontró irregularidades detectadas en las ofertas de precio en la bolsa, lo que finalmente, terminaba afectando los precios del servicio al usuario final, sancionando a la empresa de energía por 2.487 millones. El sistema energético de Colombia utiliza una bolsa de energía, encargada entre otros aspectos, de promover un esquema de libre oferta y demanda que facilita la competencia del sector. Su operador, XM, organiza esos precios para satisfacer la demanda nacional para cada hora del día. Este proceso termina estableciendo el precio final, que es conocido como “precio de bolsa”.

Según la superintendencia, que contó con simulaciones de XM, reveló que la Central Hidroeléctrica Betania (operada por Enel), ubicada en el departamento del Huila, ofertó precios que no guardaban relación con su realidad operativa. A pesar de que el embalse estaba en sus niveles máximos y realizando vertimientos, condición que obliga a ofrecer energía barata para priorizar su despacho, la empresa presentó precios elevados, equiparables a los de generación térmica. Esta maniobra, según la superintendencia, provocó que una fuente de energía económica quedara fuera del mercado, siendo reemplazada por plantas más caras que elevaron el precio general de la bolsa.

“Estamos fortaleciendo nuestras funciones de inspección, vigilancia y control a las empresas prestadoras para garantizar que no se generen costos ineficientes a los usuarios”, explicó el superintendente Felipe Durán. El funcionario fue enfático al señalar que esta actuación no busca limitar la autonomía de las empresas, sino asegurar que los precios reflejen las condiciones reales de abundancia o escasez de los recursos. “Los usuarios siempre están en el centro de nuestra gestión, tal y como lo ha solicitado el señor presidente de la República, Gustavo Petro”, puntualizó.

Según la Superservicios, la conducta de Enel rompió el principio de “menor costo de prestación del servicio”, enviando una señal de precio artificial al sistema. Las simulaciones demostraron que, si Betania hubiera ofertado según sus costos reales, el precio de la energía habría sido inferior en todos los periodos analizados.
De esta manera, la Superservicios envió un mensaje claro a los generadores: el agua, especialmente en tiempos de embalses llenos, debe traducirse en alivios para el consumidor y no en estrategias de mercado para encarecer la bolsa.







