Con una propuesta que fusiona la innovación del mapping religioso en la Catedral Diocesana, la música sinfónica en vivo y un Centro Histórico renovado, la “Capital Salinera” espera recibir a miles de visitantes nacionales y extranjeros. Esta apuesta no solo busca el recogimiento espiritual, sino también resaltar el valor patrimonial de una ciudad que ha intervenido más de 20.000 metros cuadrados de sus fachadas coloniales y republicanas para ofrecer una experiencia estética y cultural sin precedentes.
El espectáculo central girará en torno a la técnica del mapping, una innovadora herramienta audiovisual que utiliza las superficies tridimensionales de la Catedral Diocesana como un lienzo vivo. A través de imágenes vibrantes y efectos de luces, los asistentes serán guiados por un viaje sensorial que narra la historia de la creación divina y los primeros momentos del universo, logrando que las proyecciones parezcan bailar sobre la arquitectura sacra.

La gran novedad de esta edición será la sincronización de estas luces con la presentación en vivo de la Banda Sinfónica de la ciudad, que contará con intérpretes icónicos de la música católica durante el Jueves y Viernes Santo, transformando la plaza en un escenario de reflexión profunda y belleza artística. Más allá del despliegue tecnológico, la ciudad presenta una cara renovada gracias al proyecto “Zipaquirá desde el corazón”, una iniciativa de intervención patrimonial donde la propia comunidad participó activamente.
“Es una experiencia histórica donde los ciudadanos votaron por sus colores favoritos, después de un estudio técnico de calas estratigráficas liderado por la Universidad de los Andes”, explicó el alcalde Zipaquirá, Fabián Rojas, destacando que el resultado es un recorrido lleno de color ideal para la fotografía y la contemplación arquitectónica. Esta revitalización se extiende a la experiencia urbana, donde las calles restauradas permiten ahora disfrutar de una robusta oferta de cafés de origen, repostería tradicional y gastronomía internacional, respaldada por una infraestructura hotelera que ha realizado importantes inversiones para competir con los estándares de las grandes capitales turísticas.

El fervor tradicional se mantendrá intacto con las majestuosas procesiones lideradas por la Comunidad de los Nazarenos y las ceremonias en la Capilla de los Dolores y del Sagrario, elementos que componen el alma de la celebración zipaquireña. Mientras el flujo de viajeros se estima en más de 330.000 personas para todo el departamento, el municipio ha blindado su seguridad y movilidad mediante decretos que regulan el tráfico pesado para priorizar el tránsito peatonal y el bienestar de los visitantes. Con esta combinación de respeto por el pasado y apertura a la modernidad, Zipaquirá se prepara para una jornada que promete quedar grabada en la memoria de cada peregrino







