En una acción de vigilancia ambiental, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) el 16 de Abril del presente año impuso una medida preventiva inmediata tras descubrir una intervención forestal no autorizada en el municipio de Chocontá. El operativo, liderado por la dirección regional Almeidas y Guatavita, dejó al descubierto la pérdida de más de 3.600 metros cuadrados de cobertura vegetal en una zona crítica: la Reserva de la Cuenca Alta del Río Bogotá.
El hallazgo tuvo lugar en la vereda Saucio, donde un equipo interdisciplinario de técnicos y expertos confirmó la tala de la especie exótica pino (Pinus patula), con un volumen aproximado de 14,37 metros cúbicos de madera. Además, se reportó el derribo de un eucalipto de 18 metros de altura. La gravedad del hecho radica en que el 60 % de la intervención se localizó dentro de las rondas de protección de varias corrientes hídricas que alimentan el nacimiento del río Bogotá.

Durante la inspección, los técnicos de la corporación contabilizaron 69 tocones que evidencian la magnitud del aprovechamiento ilegal. Asimismo, se encontraron rastros y materiales en el suelo que vinculan esta deforestación con la producción artesanal de carbón vegetal, una actividad que agrava el impacto ambiental debido a las emisiones y el riesgo de incendios forestales en la zona.
“De acuerdo con la verificación realizada en el sistema de información de la Corporación, el propietario del predio no cuenta con permisos de aprovechamiento forestal vigentes”, advirtió Camilo Poveda, director regional Almeidas y Guatavita de la CAR. El funcionario explicó que, aunque el predio está clasificado como una subzona agrosilvopastoril destinada a usos sostenibles, cualquier intervención sobre el recurso maderable requiere de una autorización previa que en este caso fue ignorada, convirtiendo la actividad en un acto ilícito.

La CAR hizo un llamado urgente a la ciudadanía y a los productores rurales para que tramiten los permisos ambientales correspondientes antes de realizar cualquier intervención, recordando que la protección de nuestros ríos y reservas es una responsabilidad compartida que no admite improvisaciones.







