En el marco del foro departamental de salud mental “Empoderando mentes, transformando vidas”, realizado este 3 de junio de 2026 en Bogotá, la Gobernación de Cundinamarca anunció el impacto de la estrategia “Semillas de Vida”, un proyecto que ha logrado formar a 6.500 actores territoriales como guardianes contra la conducta suicida. Esta iniciativa, liderada por el Hospital Universitario La Samaritana en conjunto con las Secretarías de Salud y Educación, busca crear una red sociosanitaria capaz de identificar riesgos y activar rutas de atención inmediata en los 17 municipios del departamento donde se concentra el 62% de los casos de intentos de suicidio registrados en los últimos cinco años.
Durante el último año, un equipo de 40 profesionales especializados en salud mental recorrió los territorios para llevar a cabo más de 240 talleres y sesiones de capacitación. La estrategia ha logrado integrar una amplia diversidad de actores, incluyendo profesionales de la salud, docentes, líderes comunitarios, periodistas, padres de familia y gestores de riesgo como bomberos y miembros de la Cruz Roja, bajo la convicción de que la prevención es una responsabilidad compartida.

“Semillas de Vida” fue una intervención humanitaria, integral y territorial que sentó las bases de la prevención de la conducta suicida mediante el desarrollo de capacidades y la formación de miles de actores municipales. “Aquí logramos juntar las voluntades y conocimientos de todos para demostrar que en Cundinamarca nadie está solo”, afirmó el gobernador Jorge Emilio Rey. La formación se estructuró en cinco líneas de acción que abarcan desde la certificación clínica de profesionales en protocolos como el mhGAP (Mental Health Gap Action Programme, por sus siglas en inglés) y Primeros Auxilios Psicológicos, hasta el trabajo en entornos educativos donde se han tamizado a 4.076 menores y formado a cientos de vigías escolares y psicorientadores.
Asimismo, la estrategia incluyó la capacitación de 58 comunicadores regionales en el manejo responsable de información sobre salud mental y el fortalecimiento de rutas de atención bajo la nueva normativa nacional. Para el psiquiatra Luis Eduardo Correa, coordinador del proyecto, el éxito radica en la capacidad de respuesta. “Necesitamos que todos los líderes de nuestra sociedad desarrollen estas capacidades para identificar señales de riesgo y activar rutas de atención. La prevención comienza con conocimiento y empatía”, dijo.

Este modelo de intervención busca trascender el ámbito clínico para impactar la cultura y el tejido social, disminuyendo el estigma asociado a los padecimientos mentales. Como señaló Jorge Andrés López, gerente del Hospital Universitario La Samaritana, “debemos transformar el lenguaje y la manera en que abordamos la salud mental. Reducir el estigma es también salvar vidas”. Con la consolidación de estos 6.500 guardianes, Cundinamarca pretende posicionarse como un referente en la prevención del suicidio, apostando por un territorio donde la movilización comunitaria y la evidencia científica se combinan para proteger la integridad y la esperanza de los jóvenes y adolescentes del departamento.







