Durante la mañana de este martes 15 de abril, el Director de la Corporación Autonoma Regional (CAR), Alfred Ballesteros, anunció a través de su cuenta de X la decisión de no prorrogar la concesión de explotación de agua en varios pozos ubicados en el municipio de la Calera a la Industria Nacional de Gaseosas S.A.S. (Indega S.A.S. – Coca-Cola). La medida, consignada en la Resolución 347 de 2026, no solo recorta sus fuentes de abastecimiento, sino que impone una reducción drástica en los caudales permitidos y una vigilancia técnica en tiempo real para evitar el desabastecimiento de las comunidades locales.
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Según Ballesteros, la determinación institucional es el resultado de “modelaciones hidrológicas, matrices de variabilidad climática y análisis de balance hídrico en escenarios históricos secos, promedio y lluviosos”. La Resolución, determinó que la empresa ya no podrá utilizar los pozos 5, 6 y 7 del predio Los Cerritos, en el municipio de La Calera. Pero se mantendrían en 4 pozos que aún mantienen el permiso (1 al 4, en el predio San José), el caudal autorizado sufrió un recorte del 42 %, pasando de 3,23 a solo 1,9 litros por segundo. Asimismo, la vigencia del permiso se redujo de diez a cinco años, condicionando cualquier futura prórroga a la disponibilidad real del recurso y al comportamiento del clima.
Negamos la prórroga a Industria Nacional de Gaseosas S.A.S – INDEGA S.A.S en tres de los siete manantiales que venía usando. En los cuatro restantes, redujimos el caudal de 3,23 a 1,9 litros por segundo y limitamos el permiso a cinco años, no diez.
— Alfred Ballesteros Alarcón (@Alfred_Balle) April 15, 2026
La decisión está soportada en… pic.twitter.com/xA2bWKxca9
La decisión no solo se limita a los recortes, sino que exige a la multinacional un plan de compensación ambiental. Entre las obligaciones de inmediato cumplimiento destacan la adquisición y restauración de 53,4 hectáreas de páramo y ecosistemas altoandinos, así como la ejecución de obras de infraestructura para fortalecer el acueducto municipal de La Calera utilizando, precisamente, los caudales que le fueron negados a la industria. Además, la empresa deberá instalar estaciones hidrometeorológicas con tecnología de telemetría para que la CAR monitoree la captación en tiempo real.
“Hemos sido cuidadosos en garantizar que nuestras decisiones se basen en análisis de datos técnicos y científicos, y en la garantía de los espacios de participación ciudadana”, explicó Ballesteros. Así mismo la CAR advirtió que, ante cualquier evento de sequía o disminución de la oferta hídrica, la captación industrial deberá suspenderse de manera inmediata, blindando así el acceso al agua para los habitantes de la vereda Santa Elena y el resto del municipio.

Esta decisión sienta un precedente en Cundinamarca, gracias a la presión mediática que tuvo el caso y la exigencia ciudadana de La Calera por una gestión de los recursos naturales adaptadas a la realidad climática del siglo XXI, sobre todo dando prioridad al consumo humano por sobre el industrial, obligando a las grandes corporaciones a asumir una responsabilidad directa en la restauración de los ecosistemas que proveen su materia prima.







