La fe y el descanso de la Semana Santa se han visto empañados por la tragedia en el departamento de Cundinamarca, donde las autoridades confirmaron el fallecimiento de dos personas en eventos asociados a la fuerza de las lluvias y la imprudencia en cuerpos de agua. Ante la emergencia, la Gobernación de Cundinamarca y la Unidad Administrativa Especial para la Gestión del Riesgo de Desastres (UAEGRD) ordenaron el cierre inmediato de balnearios y la prohibición estricta de ingreso a ríos y quebradas en todo el territorio departamental el pasado 2 de abril de 2026. La medida busca frenar una racha de incidentes fatales provocados por crecientes súbitas en una temporada invernal que, según los pronósticos del Ideam, se extenderá con intensidad hasta el mes de junio.

El panorama es crítico en municipios como Fusagasugá, según la Gobernación de Cundinamarca, una mujer de 29 años perdió la vida tras ser arrastrada por la corriente de una quebrada en la vereda Guayabal, y en Villeta, los organismos de socorro mantienen una angustiante búsqueda en el sector del Salto de los Micos tras reportarse una muerte por inmersión. William Eduardo Rozo, director de la UAEGRD, fue enfático al señalar que “las condiciones actuales exigen medidas inmediatas para proteger la vida, incluyendo el uso de facultades de policía para restringir actividades en zonas de riesgo”. Esta directriz obliga a los alcaldes locales a aplicar con rigor la Circular 004, retirando preventivamente a turistas y lugareños de las rondas hídricas para evitar que la cifra de víctimas siga ascendiendo.

El riesgo no es menor, pues la saturación de los suelos y los caudales alterados mantienen en alerta roja a las cuencas de los ríos Bogotá, Negro y Sumapaz. Por ello, las autoridades han solicitado a la ciudadanía una autoprotección consciente: evitar cualquier actividad recreativa en fuentes hídricas, informarse sobre el estado de las vías antes de viajar y portar siempre un kit básico de emergencia. Mientras el monitoreo hidrometeorológico continúa de forma permanente, el llamado de la Gobernación es uno solo: el respeto absoluto a las restricciones es la única vía para que estas situaciones no terminen en nuevos lamentos para las familias cundinamarquesas.







