Dar a luz es uno de los momentos más trascendentales en la vida de una familia, pero para la inmensa mayoría de las mujeres en Cundinamarca, el nacimiento de sus hijos implica armar maletas y cruzar las fronteras de su propio municipio. Así lo demostró el más reciente análisis del Observatorio de Dinámicas Metropolitanas y Regionales, elaborado con cifras del DANE.
Solo tres de cada diez bebés nacidos en 2024 llegaron al mundo en la misma población donde residían sus madres. Este fenómeno revela una intensa movilidad regional impulsada por la búsqueda de atención médica, la disponibilidad de especialistas y la necesidad de contar con infraestructura hospitalaria adecuada al momento del parto.

Según las cifras del observatorio, durante el último año se registraron 27.060 nacimientos de madres residentes en el departamento, una cifra que refleja una caída del 21,7 % respecto a las estadísticas de 2010. Sin embargo, la verdadera radiografía del territorio está en cómo se desplazan las familias: un total de 19.419 bebés nacieron fuera del municipio de residencia de sus madres, situando a Bogotá como el principal destino médico.
La capital recibió a 11.190 de estos recién nacidos, lo que significa que cuatro de cada diez partos del departamento se atendieron en salas de maternidad bogotanas. La Región Metropolitana, ejemplifica el caso de Soacha, pues de los 5.977 nacimientos registrados entre sus residentes, 4.008 ocurrieron en hospitales de la capital.

El estudio saca a la luz una realidad aún más profunda y poco visibilizada: en 50 municipios cundinamarqueses no se registró un solo nacimiento durante todo el 2024. A pesar de no contar con partos en sus puestos de salud locales, las mujeres de esos territorios dieron a luz a 3.295 niños en otras poblaciones, lo que demuestra que la demanda de controles, esquemas de vacunación y atención a la primera infancia sigue plenamente activa en sus veredas y cascos urbanos.
Ante esta dispersión, el esquema de asociatividad señala que algunos nodos departamentales se han consolidado como referentes de atención regional; tal es el caso de Girardot, donde el 94 % de las madres tuvo allí a sus hijos, o Facatativá y Cáqueza, que reciben a gestantes del occidente y oriente de Cundinamarca.
Respecto a la necesidad de adaptar la gestión pública a la movilidad real de las personas, Luis Lota, director de la Región Metropolitana Bogotá-Cundinamarca, enfatizó la importancia de planificar los servicios con visión territorial: “A partir de estos resultados, el análisis plantea la necesidad de fortalecer la articulación entre Bogotá y los principales nodos hospitalarios del departamento, como Facatativá, Girardot, Zipaquirá, Chía, Fusagasugá y Cáqueza”.
Saber que miles de niños cundinamarqueses llevan en sus registros de nacimiento un lugar distinto al municipio donde van a dar sus primeros pasos invita a pensar la salud pública como una responsabilidad compartida.







