En medio de la emergencia que golpea al país tras el terremoto con epicentro en San José del Palmar, la solidaridad no siempre espera el trámite de las bodegas institucionales para ponerse en marcha. Impulsada por la determinación de que los insumos no se quedaran estancados a mitad de camino, la gestora social de Tocancipá Lizeth Reina, emprendió la denominada Misión Chocó, una movilización comunitaria y empresarial nacida en este municipio que logró transportar y entregar de manera directa 33 toneladas de ayudas humanitarias a familias damnificadas en múltiples municipios y corregimientos del departamento del Chocó.

La travesía humanitaria unió los esfuerzos del programa Salvando Vidas, la Gestora Social y la Alcaldía de Tocancipá, junto con el respaldo del sector privado a través de E containers, Corpochivor, la Fundación Hedexa y el aporte solidario de cientos de habitantes de la Sabana Centro. Tras recorrer cientos de kilómetros por carretera, las entregas puerta a puerta se desplegaron en sectores vulnerables de Quibdó —como Brisas de Samper, Guayabal, Las Terrazas, Barrio Obrero, Fortuna 1 y Fortuna 2—, así como en la comunidad de La Unión, el municipio de Tadó y diversas zonas rurales de Unión Panamericana.
Detrás del despliegue logístico y del esfuerzo de los voluntarios y conductores que cruzaron la cordillera, yace la convicción personal de no permitir que la burocracia desdibuje la urgencia de quienes perdieron sus enseres tras el sismo:

“Muchas ayudas están llegando a centros de acopio y eso es lo que menos quiero. Yo quiero llegar familia por familia”, afirmó Lizeth Reina al referirse al propósito central de la misión de entregar cada paquete de alimentos e insumos de primera necesidad sin intermediaciones.
El valor de esta travesía radicó en transformar la voluntad individual en un canal de alivio para territorios que históricamente han afrontado el abandono estatal. Con el apoyo de las empresas que sumaron transporte y recursos, y de cada ciudadano que aportó desde sus posibilidades, la ayuda de los cundinamarqueses se tradujo en un gesto concreto de presencia en los barrios y veredas del Chocó.

Tal y como ha pasado a nivel nacional, la solidaridad no distingue de regiones o fronteras. La misión es una: ayudar a las familias que lo han perdido todo en medio de la tragedia vivida el pasado 10 agosto, y Tocancipá fue ejemplo de ello. “Gracias a cada persona que donó, ayudó y puso un poquito de sí” señaló Lizeth Reina.







