En un operativo de control y vigilancia ambiental, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) intervino un predio en la vereda Tilatá, municipio de Chocontá, donde se desarrollaban actividades de remoción de suelo y adecuaciones hidráulicas sin ningún tipo de permiso o instrumento ambiental. La autoridad impuso de manera inmediata una medida preventiva de suspensión para frenar la degradación de un ecosistema clave, cuyas aguas alimentan directamente la cuenca alta del río Bogotá.
El informe técnico elaborado por los profesionales de la Dirección Regional Almeidas y Guatavita de la CAR reveló la gravedad de la intervención. En el lugar se constató un daño severo sobre la cobertura vegetal y la geografía del terreno:
- Extracción de material: Se evidenció la remoción de suelo en un área de 175 metros cuadrados, con una extracción calculada de 350 metros cúbicos de material rocoso areno-arcilloso.
- Zona de protección invadida: Las obras hidráulicas no autorizadas se localizaron en su totalidad dentro de la zona de ronda hídrica (el área de especial protección ecológica que rodea los cuerpos de agua).
- Afectación global: El análisis técnico determinó que el impacto ambiental negativo abarca el 90,3% del área total evaluada, lo que equivale a 809,4 metros cuadrados de afectación directa.

Los técnicos de la CAR identificaron en el predio un reservorio rústico de agua conectado a una zanja diseñada para recolectar aguas lluvias y escorrentías naturales. Este canal artificial se construyó arrasando con pastos y árboles nativos del ecosistema, e incluía tuberías destinadas a desviar de forma masiva el recurso hídrico hacia las partes bajas de la zona. Josué Camacho, director regional de Almeidas y Guatavita de la CAR, advirtió sobre las peligrosas dinámicas de inestabilidad física y ambiental que desatan estas intervenciones sin ingeniería ni supervisión.
“Esta actividad genera situaciones de riesgo, como la alteración del flujo natural del agua, el aumento de la humedad en el suelo, la pérdida de estabilidad del terreno, la aparición de procesos de erosión y la posible afectación a zonas cercanas en casos de sobrellenado o manejo inadecuado del recurso hídrico”, detalló el funcionario.

Sumado a los movimientos de tierra, la CAR halló dos galones de combustible almacenados de forma precaria: sin etiquetar y puestos directamente sobre la tierra desprotegida, lo que constituía un riesgo inminente de contaminación química del suelo y de las fuentes de agua subterráneas.
Si bien esta categoría permite labores agropecuarias, exige de forma obligatoria cumplir con criterios estrictos de sostenibilidad y tramitar las licencias correspondientes. Para agravar la situación del infractor, las obras se realizaron a tan solo 22,4 metros del eje de la vía pública, invadiendo el rango referencial del derecho de vía en infraestructura vial. Las autoridades ambientales reiteraron la invitación a los habitantes de Cundinamarca a asesorarse antes de ejecutar cualquier tipo de excavación o embalse artificial, enfatizando que la protección de la cuenca que abastece a millones de personas depende de la legalidad y la prevención.






