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Carlos Hoyos: el colombiano que se adelantó  a los drones en 1991

Más de 150 años de investigaciones sobre fotografía aérea pasaron hasta que en 1998, un colombiano precursor de los drones inventó un sistema basado en un pequeño aeromodelo construido por él, al que adaptó cámaras para registrar detalles y panoramas, desde ángulos insospechados, reemplazando el trabajo riesgoso y de altos costos que hacían desde grandes helicópteros para el cine. 

Foto: Stock

Pesaba 20 libras (y 20 la cámara), tenía 30 minutos de autonomía y volaba hasta a 100 kilómetros por hora hacia delante y 60 hacia atrás. Las cámaras eran fáciles de manipular, de girar, y de precisar encuadres y corregir el foco en forma inalámbrica

La trascendencia de sus inventos y desarrollos fue y sigue siendo reconocida por importantes medios de comunicación, como: Discovery Channel, ABC, CNN, NBC, The History Channel, HBO, Telemundo, Univisión, Fuji TV, Los Ángeles Times, y muchos otros. Periodistas y expertos en fotografía aérea lo describieron como “el precursor de los drones cinematográficos”, un adelantado a su tiempo como “el primero en aplicar el concepto de la filmación aérea al cine y a la fotografía, tres décadas antes que los drones”. 

Carlos Arturo Hoyos Carmona, inventor, visionario, innovador, director de producción de programas y comerciales, cinematografista, camarógrafo y fotógrafo, es orgullo nacional y es ejemplo de esos compatriotas célebres más conocidos en el exterior que en Colombia. Con planos de sus inventos, “golpeó las puertas de los estudios en Hollywood, y se las abrieron”. Sus inventos unieron cuatro tipos de tecnología: telecomunicaciones, robótica cinematografía y aerodinámica. Ideó montar una cámara en un aeromodelo, pero siendo más pesada que la “nave”. ¡Pero persistió”

Muchas jornadas recolectando información en bibliotecas, estudios de televisión, fábricas de equipos cinematográficos y tiendas de aeromodelismo, concluyeron en 1996 con la aprobación de su primer diseño. El Coptervision dejó de ser un sueño: se convirtió en gran alternativa para el cine y los comerciales. 

Esta historia comienza con el niño fotógrafo de Caldas, que ya adulto se convirtió en

“cerebro fugado” que revolucionó el mundo del cine en Hollywood, al abrirle camino a la tecnología adelantándose a los drones, con el equipo más avanzado del mundo para cinematografía y fotografía aérea, dirigido a control remoto, para contar historias visuales y producir efectos especiales.  

Los historiadores de tecnología dividen a los civiles pioneros de los drones en tres grupos: investigadores militares e ingenieros de robótica; inventores del cine, y aeromodelismo. Carlos Hoyos perteneció al tercer grupo. Era contratado por unidades de filmación de películas y TV. En 1997, fundó Copter Visión, nombre casi igual al de su primer invento, al que sumó el Remotevision y el Rollvision. 

Un día, investigando sobre protagonistas colombianos destacados y hasta famosos en el exterior, pero desconocidos para mi libro “Lo mejor de Colombia”, encontré, como perdido en la Internet, una referencia de un fotógrafo y camarógrafo que era todo un personaje en Hollywood. Mi sorpresa fue muy grande: había trabajado con él años antes en Caracol Televisión, donde estuvo 15 años. 

Foto: Stock

Recorrió el mundo con Héctor Mora Pedraza, como camarógrafo de Cámara Viajera. Creó la primera unidad móvil de Caracol. Se graduó como director de fotografía y producción de TV, en España. Montó a Gramacol, una productora de televisión y de comerciales, y la vendió a Caracol en 1955, para irse a EE. UU.

Después de buscarlo “por cielo y tierra”, lo ubiqué en Los Ángeles. En esa época las comunicaciones eran limitadas: ni celular, ni WhatsApp, ni redes sociales. Un par de semanas después me envió por correo unas fotografías suyas y de sus inventos, e información completa sobre sus realizaciones. Lo había dejado de ver desde cuando se fue a Estados Unidos.

Foto: Stock

Grabó desde escenas para el cine, 

hasta un documental de la NASA

Con estos, patentados en Estados Unidos, comenzó grabando escenas de Driven, con Silvestre Stallone y Colateral Damage, con Arnold Schwarzenegger.  Sirvió a otras producciones, como: “Deriven”, “Scorpion King”, S.W.A.T, “Torque” y otras. Produjo más de 200 comerciales en el mundo; y videos musicales de artistas como Paul McCartney y Whitney Houston. Un documental para la NASA; reportajes para Discovery y History Channel; la Copa América 2001 y eventos de ESPN y ABC.

Carlos fue un adelantado a su época; produjo para muchas películas de los famosos estudios: Warner Bros, Universal Pictures, Paramount Pictures y Metro-Goldwyn-Mayer. Realizó más de un centenar de filmaciones, en Hollywood. Fue un inventor y aeromodelista reconocido por desarrollar el revolucionar el sitema o sistema de filmación aérea radiocontrolado, muchos años antes de que los drones se popularizaran: fue su precursor. 

Foto: Stock

Hoy estos usan tecnologías similares a las espaciales: sensores, navegación automática, GPS, inteligencia artificial, y hacen lo mismo que Hoyos 30 años atrás, con la diferencia de que estos usan tecnologías similares a las espaciales: sensores, navegación automática, GPS, e inteligencia artificial, especialmente en películas de acción; documentales y en series de televisión; sobrevolando cañones y montañas, o multitudes, alrededor de edificios altos, en persecuciones en carretera. Escenas donde hoy usan drones cinematográficos inspirados por él, mostrando que se podían crear mejores imágenes con filmaciónes más barata y flexible. Su concepto sigue vivo hoy en el cine, la TV y documentales. 

El Coptervision fue utilizado en producciones cinematográficas, como Collateral damage, (Daño colateral), protagonizada por Arnold Schwarzenegger; S.W.A.T, Torque Driven y Scorpion King. En videos musicales de artistas como Paul McCartney y Whitney Houston. En grandes eventos deportivos para ESPN, ABC, Caracol televisión, y otros medios. Realizó más de 200 comerciales en América y Europa; también videos musicales; un documental para la NASA y produjo especiales para Discovery Channel,  History Channel y de la Copa América del 2001.

Su inicio allá fue difícil, pues requería de una alta cifra económica para realizar su proyecto, pero pudo realizarlo. Con el portafolio de planos, dibujos levantados en de años de investigación, golpeó las puertas de los grandes estudios cinematográficos en Hollywood, hasta que se las abrieron. En 1997, nació su empresa Copter Visión. Y arrancó en firme. 

Un día me contó que, siendo niño, aprendió fotografía con su padre, fotógrafo de Anserma, Caldas, donde nació y tuvo 11 hermanos. Su otra pasión fue volar aeromodelos. a control remoto y construía prototipos artesanales. 

Foto: Stock

Su Coptervision, vencía el reto de atravesar 

selvas y bordear ríos

Aunque su talento trascendió internacionalmente entre los años 70, 80 y 90,  en Colombia, por ignorarlo, no tuvo el reconocimiento que merecía. Carlos Hoyos desarrolló un sistema de minihelicópteros que podían permanecer estático,  de pequeño tamaño, operado por un piloto con control remoto, un camarógrafo a distancia guiado por un monitor, y un ingeniero que manejaba las telecomunicaciones. Por entonces no existían estabilizadores digitales ni GPS y los sistemas de radio eran rudimentarios. Y, aun así, su innovación técnica revolucionó en 1998 la realización y producción cinematográfica y fotográfica. 

Hoyos heredó de su padre la pasión por la fotografía, que ya mayor lo hizo reconocer como “genio”. Trabajó décadas en el gran cambio en el cine de vehículos no tripulados radiocontrolados desde tierra, y abrió el camino a la revolución de los drones en el cine. Su invento, “estrenado” 37 años, fue el principio exacto que hoy usan los drones cinematográficos. Invento que sigue presente en la tecnología actual. 

Carlos patentó sus inventos en Hollywood, entre ellos los de Coptevision Remotevision, Rollvision y Photovision, robots capaces de capturar imágenes a grandes alturas y desde lugares recónditos a través de una cámara giroscópica incorporada, compatible con formatos de 35 milímetros, Super 35, 16 y Super 16. También les podían acoplar tres cámaras digitales que permitían tomas aéreas espectaculares. Coptervision se estandarizó como invento de la industria cinematográfica mundial. 

Foto: Stock

Estos permitían movimientos complejos: vuelos entre edificios, tomas muy cercanas a actores y a otras personas, a la naturaleza y a todo tipo de estructuras, y con nuevos ángulos cinematográficos. Logran permanecer estáticos en las alturas; con sus pequeñas dimensiones conseguían introducirse por ángulos, resquicios y rincones de construcciones y de monumentos, donde no podía maniobrar otro tipo de nave. Lo contrataban para secuencias de persecución en lugares peligrosos y en las que un helicóptero real era muy grande y costoso.

Foto: Stock

Sus pequeñas naves evitaban los riesgos que se corrían al hacer tomas aéreas peligrosas desde naves tripuladas. Su uso era más económico que alquilar helicópteros costosos. Los drones usados hoy en el cine, la televisión y la fotografía son “herederos” de los Coptervision y Photovision (en inglés) de Carlos Hoyos, quien venció con ellos el reto de atravesar selvas y bordear ríos en zonas de difícil acceso, o salvar situaciones que limitaban las grabaciones. Como ejemplo, sus cámaras aéreas, que cambiaron la manera de registrar la tierra desde el cielo, fotografiaron los estrechos glaciales de Islandia, y produjeron imágenes impactantes de la supermodelo de Victoria’s Secret, Giselle Bundchen.

En 1996, el fotógrafo y camarógrafo Carlos Hoyos, se fue a Los Ángeles “tras el sueño americano”: triunfar en la exclusiva y exigente industria cinematográfica de Hollywood, armado con sus dos pasiones: la fotografía y el aeromodelismo sobre sistema de cámaras aéreas que cambiaron la manera de registrar la tierra desde el cielo. Montó su primer taller en el aeropuerto de Van Nuys, en Los Ángeles, y en 1998, con su primer Coptervision, realizó su idea de tantos años.

Foto: Stock

En la historia mundial de los drones, Carlos Hoyos fue el pionero de la filmación aérea con vehículos no tripulados. Se consagró en la transición entre el aeromodelismo avanzado cinematográficos. Fue un consagrado visionario; el inventor de la fotografía a través de minihelicópteros a escala, mucho antes del auge actual de los drones.

Antes de los Coptervision de Carlos Hoyos, un helicóptero de filmación costaba miles de dólares por hora, se necesitaban permisos complejos y el equipo era enorme. Con estos, el costo bajó radicalmente; se pudieron hacer tomas más creativas en espacios pequeños, algo imposible con un helicóptero convencional. 

Nikola Tesla, un prolífico inventor, ingeniero eléctrico de origen serbio, nacionalizado en Estados Unidos, tuvo una idea temprana de vehículos no tripulados: imaginó máquinas controladas a distancia. Y Félix Nadar, famoso periodista y fotógrafo, francés, logró lo máximo en fotografía aérea en 1858 desde un globo aerostático. Hoy, de Hoyos, en la grabación de la mayoría de las películas usan drones.

Él hizo volar sus mininaves en Los Ángeles, en Cartagena y entre los estrechos glaciales de Islandia. Logró imágenes exclusivas. que formaron parte de películas de Hollywood, comerciales de TV internacionales y libros de fotografía panorámica de ciudades. Con su cámara fotográfica “voladora”, también obtuvo bellas imágenes, como unas de la súper modelo de Victoria’s Secret, Giselle Bundchen. 

Foto: Stock

La noticia me sacudió: nos íbamos a encontrar

el sábado, pero murió el viernes

Al reencontrarnos, con Carlos reiniciamos una amistad “a control remoto”, y cuando vino a Bogotá, a eso de las tres o cuatro de la tarde del miércoles 6 de mayo de 2009, me despedí de él en un apartamento, frente al parque de El Virrey, luego de entregarle un par de ejemplares de , “Lo Mejor de Colombia”. Se puso feliz de que lo hubiera incluido en mi libro junto a otros grandes colombianos, como: Gabriel García Márquez, Fernando Botero, Álvaro Mutis, Manuel Elkin Patarroyo, Rodolfo Llinás, Jorge Reynolds,  Edgar Rentería, Fernando Gaitán, John Leguízamo, Juan Pablo Montoya, Paolo Lugari, Pedro Gómez Barrero, Rogelio Salmona, Shakira, y otros. Quedamos de vernos el sábado.

Al día siguiente, el viernes 7, la noticia me sacudió: Carlos acababa de morir, de repente. Su historia quedó impresa en mi libro, en mi memoria y en mi corazón.

En la historia mundial de los drones (vehículos aéreos no tripulados, UAV), figura el nombre de Carlos Hoyos como adelantado en la transición a los drones civiles y cinematográficos. Fue el pionero desarrollador de “Aerial Cinematography Systems” (sistemas de filmación aérea radiocontrolada con vehículos no tripulados), quien convirtió su idea en un servicio profesional. 

La primera etapa de estos, entre 1910 y 1980, fue para uso militar exclusivamente. Eran muy costosos y usados solo por gobiernos. Su tecnología era secreta. Durante la Primera Guerra Mundial, desarrollaron los primeros prototipos de aviones no tripulados. En la guerra de Vietnam, usaron drones de reconocimiento. 

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Hoy, el concepto fundamental utilizado por la industria de los drones para cine, TV y fotografía sigue siendo el de Carlos: una cámara voladora controlada en tierra.  Durante muchos años, el cine dependió de helicópteros reales, grúas gigantes o sistemas con cables para las tomas aéreas, hasta cuando aparecieron los Coopter

La gran innovación en la Primera Guerra Mundial fue la aviación de combate; en la Segunda, la monstruosa bomba atómica, y en las guerras de hoy, los terroríficos drones desarrollados para uso militar. En el año 2000, el presidente Bill Clinton permitió el GPS para uso civil. 

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Su trayectoria profesional fue reconocida internacionalmente

Carlos Hoyos recibió galardones importantes, entre ellos, el Axiem Award a la Excelencia en Medios Electrónicos, en el 2001, y a la Mejor Dirección de Fotografía (Mercedes Benz), en el 2000. Reconocimiento al Colombiano Destacado en Estados Unidos, otorgado por varias asociaciones. La American Guide of Cinematography, (algo así como “la Biblia” de los cinematografistas norteamericanos), en la que dedicado varios artículos a sus desarrollos tecnológicos. 

Carlos fue miembro corporativo y único representante de la Industria del Cine, en la Comunidad internacional de Vehículos no Tripulados (AUVSI). Y Coptervision fue reconocido como “invento para la industria cinematográfica del mundo”. Expuso en: en el Museo de Arte Latinoamericano, en Long Beach, California en el Museo Naval del Caribe, Cartagena y en la Screening Gallery, de Beverly Hills, California. 

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Fue profesor y director del programa de posgrado de la Universidad Católica, conferencista en Shephard, Asociación de Vehículos no Tripulados de Inglaterra; en Unmanned Aerial Vehicles, de Londres, y único exponente representando a la industria del cine en la Society of Camera Operador, en Burbak;  en la Universidad del Sur de California; en el Instituto Americano de Aeronáutica y Astronáutica de San Diego, y en otros auditorios. 

Dictó conferencias, en: Shephard, Asociación de Vehículos no Tripulados. En Unmanned Aerial Vehicules, Londres fue único exponente representando la industria del cine en la industria de los vehículos no tripulados utilizados para el cine y la televisión; en la Society of Camera Operador, en Burbank, California; en la Universidad del Sur de California, (USC); en el Instituto Americano de Aeronáutica y Astronáutica, de San Diego, California, y varias en Colombia

Foto: Stock

Algunas de sus realizaciones de comerciales sobresalientes fueron las de: Cadillac, NASCAR, Pontiac y Mercedes Benz, en los Estados Unidos Lanvin, en Francia, VolksWagen, en México; y EDOX, en Colombia. 

Además de haber sido proveedor de tecnología exclusiva a control remoto e inalámbricos para documentales, series de televisión y videos musicales, y de sistemas, Carlos se dedicó a la fotografía artística de paisajes, monumentos, edificios, ciudades y plazas, con cámaras de tres ejes con ayuda de giróscopos, desde el aire. Sus exposiciones internacionales de tecnología y arte, mostraron imágenes inéditas del mundo, vistas desde las alturas. Su obra fue acogida por importantes museos, galerías y coleccionistas internacionales. 

Su obra única en su género fue una nueva forma de arte fotográfico, fruto de una alianza de la tecnología y su imaginación para captar artísticamente el mundo con su propia óptica y visión. Usaba las cámaras de fotografía con un mecanismo que le permitía manipularlas, girarlas, precisar los encuadres y corregir el foco por medios inalámbricos; las sometía a ajustes y transformaciones para acoplarlas a sus pequeños helicópteros.

Foto: Stock

Se truncó su proyecto de fotografiar desde el aire 

37 ciudades históricas de América

Otro invento suyo que cambió la manera de registrar imágenes e instantes bellos fue el Photovision. Con la editorial de Benjamín Villegas y el escritor Oscar Collazos, realizó una serie de fotografías para el libro, Cartagena de Indias, visión panorámica desde el aire, expuestas en varias galerías de Estados Unidos. “A los americanos les llaman mucho la atención estas fotografías”, contó.  “Esta obra muestra una nueva visión de nuestra cultura, de nuestra arquitectura, de nuestro arte”, dijo. 

Carlos hizo una serie de fotografías de la plazoleta de Botero, en Medellín, y con ellas mostró al mundo la obra del artista mediante un libro y en exposiciones.

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“Mi negocio consiste en la fabricación del equipo y su alquiler para películas y comerciales, y en crear fotografías”, contó. Sus Coopter podían elevarse hasta medio kilómetro y a gran velocidad, en ángulos irrealizables de otra forma. Todo lo suyo fue extraordinario y reconocido internacionalmente.

Cuando murió, adelantaba otro gran proyecto: fotografiar desde el aire 37 ciudades históricas de América, con una visión diferente: “manejo la perspectiva del encuadre con la sensación de que se está mostrando una ciudad diferente, fotografiada desde muchos ángulos,” explicó sobre este, su sueño truncado. 

Enlaces a video sobre Carlos Hoyos: 

De Discovery    www.coptervision.com