Hoy, en el Día de los Servicios Públicos, se conmemora no solo la importancia de tener acceso a recursos vitales, sino la historia de tenacidad de toda una comunidad. En Zipaquirá, el desarrollo sostenible ha estado marcado por una búsqueda incansable del agua potable, un camino lleno de inmensos desafíos que, a lo largo de las décadas, transformó la calidad de vida de sus habitantes gracias al esfuerzo de visionarios, obreros y trabajadores incansables.
La evolución del acueducto en Zipaquirá es un reflejo vivo del crecimiento de nuestra ciudad. Entre 1934 y 1944, el municipio se abastecía de las quebradas El Tejar y Salinas, disfrutando de aguas de una pureza admirable. Sin embargo, el rápido aumento de la población trajo consigo graves crisis de salubridad pública hacia 1944, debido a la contaminación de fuentes como El Borrachero, El Clavel y Pantano Redondo.
A lo largo de los años, se buscaron múltiples alternativas para saciar la sed de una ciudad en expansión. En 1972, tras varios estudios, se logró un avance invaluable: la construcción del Sistema de Acueducto Regional Zipaquirá, Cogua y Nemocón, captando las aguas del río Neusa. No obstante, para 1984, la administración compartida enfrentó serias dificultades y el sistema sufrió un fuerte deterioro por la falta de personal especializado, lo que dejaba a vastos sectores de la ciudad con racionamientos drásticos de hasta dos veces por semana.
Fue en medio de esta crisis que la verdadera fuerza comunitaria brilló. En 1986, reconociendo el abandono de las redes y la necesidad urgente de modernización técnica, se sentaron las bases de la actual Empresa Públicas de Zipaquirá (EPZ). Su inicio de operaciones, el 1 de enero de 1987, estuvo marcado por una profunda humildad y mística de trabajo: operaban en una pequeña oficina de 4×3 metros en la alcaldía, con tres mesas prestadas y una sola máquina de escribir.

Con un equipo base conformado por unos cuantos ayudantes, inspectores y oficiales, la empresa logró importantes avances. En los años siguientes construyeron la Segunda Planta de Tratamiento (Alto de la Cruz), reemplazaron miles de metros de tuberías obsoletas y expandieron el servicio a sectores periféricos y rurales como Barandillas y San Miguel.
La memoria histórica de la institución resalta este nacimiento como un verdadero triunfo colectivo, documentando que “la clase política del Municipio (el Concejo Municipal, la Alcaldía Municipal y la comunidad) colocó su gran voluntad e interés general en crear un ente descentralizado del orden Municipal”.
El propósito de esta gesta siempre fue claro, noble y adelantado a su época: “mejorar la prestación de un servicio tan fundamental como el agua y el alcantarillado, inclusive antes del proceso de descentralización Municipal a nivel Nacional, con criterios sanos, de progreso, de avanzada, dejando de lado los intereses personales”.

Celebrar el Día de los Servicios Públicos es, en esencia, honrar la memoria y el sudor de quienes sentaron las bases del progreso en Zipaquirá. Detrás de cada gota de agua que fluye hoy al abrir la llave en nuestros hogares, existe un legado profundo de resiliencia técnica, administrativa y humana. Aunque con la expansión de diferentes municipios de la sabana y ante cambios climáticos inminentes en el mundo aún se presentan bastantes retos, esta fecha es la oportunidad perfecta para reconocer la invaluable labor de aquellos operarios, ingenieros y líderes que a lo largo de nuestra historia han superado todo tipo de obstáculos geográficos y demográficos, garantizando que los servicios públicos sigan siendo, hoy y siempre, el motor inagotable del desarrollo y el bienestar de la ciudad.







